jueves, 9 febrero 2023

Proyecto hombre advierte del aumento en el consumo de cocaína en el último año

22 junio 2018
Nacional
Consumo coca

La cocaína

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Según el Informe 2107 del Observatorio de Proyecto Hombre, un 32,3% de los jóvenes con edades comprendidas entre los 18 y los 28 años, que acudieron a solicitar tratamiento lo hicieron por adicción a la coca.

La cocaína es la sustancia principal de consumo por la que se demanda tratamiento en los centros de Proyecto Hombre por delante del alcohol, el policonsumo y el cannabis.

Según datos recogidos por el Informe 2017 del Observatorio de Proyecto Hombre presentado por la asociación junto al Plan Nacional sobre Drogas y Obra Social La Caixa, un 34,3% sobre el total de ingresos solicitaron tratar su adicción a la cocaína en 2017 en Proyecto Hombre.

El estudio está elaborado a partir de datos recogidos de una muestra de 2.960 usuarios anónimos (29,3% del universo restringido y 17,1% del universo total).

La tendencia en personas con adicción a la cocaína es ascendente, ya que en 2016 el dato era de un 31,1%.

La población atendida en Proyecto Hombre cuyo principal problema de consumo es la cocaína presenta una media de edad de 36,2 años.

En cuanto al género, y dentro de unos parámetros de consumo en general similares, los hombres consumen 10,8 veces más cocaína que las mujeres.

La cocaína también es el motivo principal por el que las poblaciones más jóvenes (de los 18 a los 28 años) buscan tratamiento: un 32,3% de quienes acudieron a Proyecto Hombre lo hicieron por cocaína. Esta es también la sustancia más consumida en el grupo de los 29 a los 39 años con un 44,4%.

La edad de inicio de consumo de cocaína se sitúa en los 20 años y el periodo de latencia que discurre desde que se inicia el consumo problemático de esta sustancia hasta que comienza el tratamiento actual se sitúa en 16 años. Frente a otras sustancias, como el alcohol, el cannabis o la heroína, los consumidores de cocaína tardan menos tiempo en solicitar tratamiento.

Perfil
Del total de personas con adicción a cocaína atendidas en Proyecto Hombre, el 88% son hombres y casi un 12%, mujeres. La edad media es de 35,7 años. (El 53,6% de las personas con adicción a cocaína tiene entre 29 y 39 años). El modo de convivencia en los últimos 3 años se caracteriza por o bien residir con su pareja e hijos (27,5%), con su pareja (18,8%) o con sus padres (25%).

En cuanto al nivel de estudios, las personas con adicción a la cocaína se encuentran en cifras similares al resto de adicciones: un 43% no tiene estudios, más del 48% cuentan con estudios básicos y un 8% tiene estudios universitarios.

El perfil de la persona con adicción a cocaína responde a un varón de unos 35-36 años que o bien vive con su pareja o pareja e hijos o con sus padres, dispone de estudios básicos y cuenta con empleo a tiempo completo durante los tres años anteriores a su ingreso, siendo esta su principal fuente de ingresos (seguida por el apoyo económico del entorno familiar). En amplia mayoría, no padece enfermedades crónicas y no tiene causas judiciales pendientes.

Programa de cocaína en Proyecto Hombre
El programa de atención para personas con adicción a la cocaína y sus familias de Proyecto Hombre está dirigido a personas mayores de 18 años que o bien abusan de cocaína como forma exclusiva de consumo o bien lo hacen acompañada de otros estimulantes (anfetaminas, speed, MDMA…) y/o de alcohol, así como a los que han desarrollado una dependencia hacia estas sustancias.

La intervención terapéutica tiene como objetivos promover el cambio personal y está enfocado al tratamiento de personas que, aunque tienen problemas de adicción cuentan con una estructura familiar, social, laboral, etc. que les apoya y refuerza para conseguir su total abstinencia de la conducta adictiva.

Proyecto Hombre trabaja con un modelo de rehabilitación y reinserción social donde la clave del proceso terapéutico está en identificar el problema personal y trabajarlo desde un marco educativo-terapéutico. Como enfoque general prevalece la óptica humanista y la individualización de los procesos. De esta manera se favorece la identificación de problemas, la empatía, el apoyo mutuo y la capacidad de esperanza de que si otros pueden dejar el consumo y cambiar su estilo de vida, también lo puede hacer la persona que se incorpora al programa.

Asimismo, se trabaja en la comprensión de los procesos de cambio de manera integral, atendiendo diferentes áreas de la persona, incidiendo especialmente en los aspectos conductuales, cognitivos y emocionales. Se sustenta en una visión positiva de los usuarios en cuanto a su capacidad para adquirir los recursos que les permitan cambiar, así como la responsabilidad sobre su proceso terapéutico.

El tiempo de tratamiento estimado se sitúa en un intervalo de 12 a 18 meses. Todos los programas son de cumplimiento voluntario y están abiertos a cualquier persona que desee iniciar un tratamiento.

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