sábado, 28 mayo 2022

Rosario Ruíz, cuarta generación de empresarias de raza

27 agosto 2012
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Rosario Ruíz

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Tiene 52 años y empresas en El Ejido, Roquetas de Mar y Almería

Rosario Ruíz pertenece a la cuarta generación de empresarias de raza. Hija, nieta y bisnieta de mujeres empresarias que han sobrevivido a la crisis actual, a la anterior, a la guerra y a lo que se les ha puesto por delante. Rosario Ruíz tiene 52 años, sus raíces están en Benínar y, aunque su pueblo permanece bajo las aguas del pantano, ella flota.  Con la que está cayendo, Rosario mantiene empresas en El Ejido, Roquetas de Mar y Almería, concretamente en Retamar. Actualmente colabora con la Cátedra de Empresa Familiar de la Universidad de Almería y con la Comisión de Empresa Familiar de la Cámara de Comercio. Precisamente, en una de sus empresas en El Ejido, Karting Copo, charlamos con Rosario.

Rosario Ruíz Karting Copo El Ejido.jpg
Rosario Ruíz, al volante de uno de los kart

¿Te consideras empresaria de nacimiento?
En la casa  donde yo nací, mi madre tenía una tienda y una panadería. Entonces se nacía en las casas, por tanto yo nací en la empresa de una empresaria. Yo digo que ser empresaria es un estado civil, porque tu cabeza tiene que estar siempre en tu empresa. Hay que hacer un esfuerzo mental para desconectar. Cuando mis hjos eran mas pequeños y llegaba a casa y seguía pensando en la empresa, me decía: me estoy equivocando, porque si estos niños nacen es para que los cuide; yo no puedo estar pensando en la empresa aunque pierda dinero. Tuve que aprender el proceso mental de desconectar y centrarme en mis hijos, y lo conseguí.

¿Cuál es la primera referencia que tienes de esas cuatro generaciones de empresarias?
La primera referencia que tengo es mi bisabuela María, la madre de mi abuelo materno. Mi bisabuelo era arriero y tenía en Benínar, a finales del siglo XIX principios del XX, una tienda almacén, como aquellas  del Oeste americano en las que se compraba de todo… Venían de los cortijos y se llevaban lo necesario para subsistir. Mi bisabuela no sabía leer ni escribir pero llevaba la tienda. Para acordarse del dinero que le debían los clientes, tenía una caña por cada cliente e iba haciendo muescas para contabilizar lo que le debían. Así llevaba ella su contabilidad, con ingenio.

En tu caso, ¿qué es lo que más te ha ayudado como empresaria ?
En mi caso ha habido un antes y un después de mi entrada en la Asociación de Empresarias ALMUR. A través de otra empresaria, Lola Gómez Ferrón de Clisol Agro, conocí Almur, y desde entonces se me abrieron ventanas al mundo. Ventana a la formación que, a través de la asociación, me ha permitido asistir a cursos; he aprendido a formarme como empresaria, he tenido relaciones con otros empresarios que me han facilitado el intercambio de experiencias y oportunidades de negocio y, sobre todo, he encontrado  a grandes personas, amigos. Además de la fuerza que te da el estar asociado. A todas las asociaciones que solicitan mi ingreso les digo sí, porque es necesario asociarse.

Has sobrevivido a la crisis, ¿qué le podías decir a empresarios o trabajadores que esperan a que vengan tiempos mejores?
No hay que esperar a nada, ¿ qué hay que esperar?. ¿quién nos va a solucionar a nosotros esto? ¿Me voy a quedar en mi casa a esperar a que mejore? Esto es lo que hay, ¿qué va a mejorar? Puede que no mejore, tenemos que trabajar con lo que tenemos, los empresarios y trabajadores. Tenemos que salir adelante todos juntos, trabajando, inventando y viviendo. Ahora mismo no vamos a ganar, salvo aquellos negocios que en la crisis han encontrado su nicho y están funcionando muy bien; pero la mayoría de los negocios que estamos, con estar abiertos dando trabajo y pagando lo que debemos, nos podemos dar por satisfechos. Cuando se pueda ganar, ya ganaremos porque para eso estamos. Hemos invertido capital, trabajo y esfuerzo para ganar dinero, no somos una ONG, pero ahora con estar abiertos y pagar es suficiente. En época de opulencia yo estaba asustada. Nací en los años cincuenta y he visto varias crisis y aprendido que una empresa tarda en consolidarse 20 ó 25 años, poco a poco. En 2005 había empresas que habían nacido cinco años antes y ya movían millones de euros, no era normal, eran gigantes con pies de bebé. Lo normal para las empresas es crecer poco a poco con trabajo, administración, inversión y trabajo, y así se va creciendo, poco a poco.

¿Se puede decir que Karting Copo es una empresa familiar?
Hace poco Alfonso Rojo, director de la Cátedra de Empresa Familiar de la Universidad me preguntaba si somos una empresa familiar o la empresa de una familia. Me explicó la diferencia y me dijo que para que una empresa se considere familiar ha de cumplir tres requisitos, que el capital pertenezca a una familia, que trabaje en ella la familia y que tenga la filosofía de transmitir a la siguiente generación el negocio. Ahora mismo cumplimos los dos primeros requisitos pero no sabemos si somos empresa familiar o de una familia hasta que mis hijos, ahora en periodo de formación, no se decidan.

Rosario Ruíz,¿ cómo te defines a ti misma?
Me gusta presumir de ser una persona cabal, una persona íntegra. Soy una persona que cada noche duerme tranquila. Estoy siempre dispuesta a transmitir mi experiencia a los demás por si puede resultar de ayuda y sobre todo creo que la unión hace la fuerza.