domingo, 14 abril 2024

Ecologistas piden la prohibición de la recogida nocturna de aceituna en los olivares de Tabernas y Sorbas por la muerte de miles de aves

28 noviembre 2018
Provincia
Olivares superintensivo

Cadáveres de las aves amontonados entre la aceituna y la hojarasca.

Comparte esta noticia en tus redes

Miles de aves migratorias son sorprendidas por la noche durmiendo y mueren aplastadas en las máquinas cosechadoras. El Grupo Ecologista Mediterráneo pide a Medio Ambiente la adopción de medidas como la prohibición de las recolecciones nocturnas, el control de la diurnas, la apertura de expedientes y la imposición de sanciones a quienes están cometiendo delitos contra la fauna y contra la salud pública.

El Grupo Ecologista Mediterráneo ha pedido a la Consejería de Medio Ambiente que tome medidas para evitar la muerte de miles de aves durante la recogida nocturna de aceitunas, que son sorprendidas por las cosechadoras de los olivareros que cultivan en superintensivo.

Este hecho fue denunciado hace algunos meses en otras provincias desde distintas instancias y a causa de ello se abrió una investigación cuyas conclusiones se han conocido ahora.

Según el informe elaborado a partir de las denuncias por la Consejería de Medio Ambiente, se ha comprobado la existencia de un problema de carácter ambiental «de graves repercusiones», explica una nota del GEM.

El problema viene determinado porque la cosecha de esos olivares, que en la provincia de Almería se sitúan en el entorno de Tabernas y Sorbas, no sólo se realiza en horas diurnas, sino también durante la noche, y coincide con un momento determinante de la vida de las aves, todas ellas especies migratorias protegidas por el ordenamiento jurídico vigente, algunas de ellas incluidas en al Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPE).

El resultado de estas prácticas nocturnas, en las que se utilizan potentes focos, es “una alta mortalidad provocada por causas humanas cuya magnitud es preocupante”, según señala el informe elaborado por Medio Ambiente.

Entre agosto y finales de noviembre millones de aves migratorias, la mayoría procedentes de Francia, Holanda, Bélgica, Alemania, Escandinavia o Reino Unido, entre otros, llegan para pasar el invierno en Andalucía o hacen parada en su trayecto hacia el continente africano. Buena parte de ellas se refugia en setos para dormir al caer la noche, lo que las coloca en situación delicada al ser vulnerables, razón por la cual el legislador decidió garantizar su protección en esos momentos.

Sin embargo, la práctica de cosechar de noche, cuando los pájaros (entre ellos currucas, zorzales, petirrojos, verderones. Mosquiteros, pardillos, lavanderas o jilgueros) están dormidos y carecen de capacidad de reacción, sin margen para escapar, y son engullidos por las máquinas cosechadoras y arrojadas a los remolques que arrastran.

Es ahí donde se pueden encontrar los cadáveres de las aves amontonados entre la aceituna y la hojarasca.

Según los cálculos incluidos en el informe, la magnitud del problema es enorme puesto que se llegan a alcanzar las 100 aves por cada hectárea cosechada.

Teniendo en cuenta que en Almería hay en torno a las mil hectáreas cultivadas con este sistema de olivar en superintensivo, se podría hablar de alrededor de 100.000 pájaros muertos, si se recolecta de noche.

El daño evidente producido atenta tanto contra las normativas de protección de las aves migratorias, sus entornos, la prohibición de utilizar focos de luz para su captura, pero también desde el punto de vista sanitario, ya que según ha constatado el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil, en algunos casos esas aves son vendidas por los operarios de las máquinas o por algunas empresas a empresas de hostelería rural para su consumo como pajaritos fritos, una práctica ilícita y altamente perseguida por la propia Consejería de Salud al carecer de garantías sanitarias.

Las leyes que rigen este tipo de actividades incluyen normas para la conservación de la flora y fauna silvestres, que prohíben la captura de aves, explícitamente las migratorias, las molestias durante la migración y en sus lugares de reposo o descanso, así como el uso de faros o luces para la captura de los pájaros.

Sin embargo, la normativa de mayor rango es la Directiva de Aves del Parlamento y el Consejo Europeo, relativa a la conservación de las aves silvestres. Un dato a tener en cuenta es que el incumplimiento de esta norma no sólo conlleva infracciones y sanciones en el ámbito administrativo, sino que tienen peso específico en la afección a los pagos de la Política Agrícola Común (PAC).

El colectivo ecologista pide a la Consejería de Medio Ambiente la prohibición de las recolecciones nocturnas, el control de la diurnas, la apertura de expedientes y la imposición de sanciones a quienes están cometiendo delitos contra la fauna y contra la salud pública.

[scrolling_box title=»OTRAS NOTICIAS» format=»» count=»30″ rows=»10″]