martes, 23 julio 2024

Andalucía crea la figura pionera de ayudante  doctor vinculado al sector clínico para paliar el  déficit de profesores médicos 

13 noviembre 2023
Andalucía
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Gómez Villamandos comienza una ronda de reuniones con los colegios  de Medicina para informarles de la nueva categoría introducida por la  Junta en una reforma parcial de la Ley Andaluza de Universidades 

La Consejería de Universidad, Investigación e Innovación ha creado la figura del  ayudante doctor con vinculación clínica al sistema sanitario público con el fin de  solucionar la carencia de profesorado médico en los grados de Medicina de la  comunidad y poder continuar garantizando la calidad de esta formación universitaria.  Así se lo ha trasladado el consejero José Carlos Gómez Villamandos a la presidenta del  Colegio Oficial de Médicos de Córdoba, Carmen Arias, y a su junta directiva, con quienes  se ha reunido para explicarles que, con esta decisión pionera en el contexto nacional,  Andalucía es la primera comunidad que pone en marcha medidas encaminadas a paliar  este problema generalizado en todo el país.  

Éste es el primer encuentro de una ronda de contactos que llevará a cabo Gómez  Villamandos con todos los colegios oficiales de Medicina de la región para darles a  conocer esta modalidad y solicitar colaboración en su difusión entre el colectivo al que  representan. Para facilitar su correcta implantación, el consejero de Universidad ha  avanzado que su departamento trabaja estrechamente con la Consejería de Salud y  Consumo, ya que se trata de médicos en activo. Ambos departamentos han comenzado  a analizar el desarrollo detallado de esta nueva modalidad y los requisitos asociados a  ella.  

La categoría de ayudante doctor vinculado al sistema sanitario público se ha incorporado  en la modificación parcial que realizó la Junta a finales de octubre de la normativa  regional en materia de universidades para adaptarla a los cambios de personal docente  e investigador de carácter laboral recogidos en la nueva Ley Orgánica del Sistema  Universitario (LOSU). Con este novedoso perfil, no existente actualmente en la  legislación estatal ni en otras normas autonómicas, se pretende adelantar el inicio de la  carrera académica e investigadora de los profesionales médicos que optan por  compatibilizar esa dedicación con la actividad clínica asistencial.  

Según ha aclarado Gómez Villamandos, “se busca vincular a la universidad al joven  talento médico, iniciándolo unos años antes en la impartición de clases y en la investigación en condiciones de estabilidad muy atractivas que luego les permita  progresar en la carrera académica hacia las figuras de contratado doctor y de profesor  titular universitario vinculado”. A su juicio, esta iniciativa “supondrá un antes y un  después” en la renovación de la plantilla docente, al favorecer la incorporación de  profesionales sanitarios a las facultades de Medicina en etapas muy tempranas”,  contribuyendo con ello a resolver “el grave déficit de profesorado en las áreas de  Ciencias de la Salud que está poniendo en riesgo la docencia para las nuevas  generaciones de médicos”.  

Esta categoría está orientada a los jóvenes médicos que hayan finalizado su periodo de  especialización a través del MIR y que estén en posesión del título de doctor. Los  candidatos a obtener esta plaza se incorporarían a la universidad a una edad  aproximada de 30 años, pudiendo alcanzar la siguiente etapa, la de contratado doctor  con vinculación clínica o profesor titular vinculado, a los 36 años, algo que ocurre  actualmente a una edad superior a los 40 años, por lo que se adelanta la carrera  académica de este personal en casi diez años.  

Un déficit de casi 4.000 profesores médicos  

Tanto la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina de España como  el Foro de la Profesión Médica llevan alertando en los últimos años de la insuficiencia  de la plantilla docente de carácter clínico, poniendo el acento en que la carencia actual  es de casi 4.000 profesores con la previsión de que la situación se agrave y esa cifra se  eleve hasta los 5.000 en 2030. Además, ponen el foco sobre otro problema añadido: la  necesidad de rejuvenecer ese profesorado ante el alto índice de jubilaciones de sus  miembros, cuya edad media supera los 50 años, por encima del resto de personal  docente e investigador en otras áreas de enseñanza.  

El periodo de formación de los médicos supera con creces el invertido en otros grados:  a los seis años de carrera hay que añadirle el tiempo de preparación de la prueba MIR  para acceder a una plaza de especialista en el sistema de salud español, así como los  cuatro o cinco años de residencia y los cuatro de doctorado. Esa acumulación de etapas  provoca que la edad de partida en la carrera académica ya sea bastante avanzada.  

Por otro lado, la doble condición clínica y docente exige a estos profesionales, para  acceder a una plaza universitaria, superar como cualquier otro profesor el proceso de  acreditación que evalúa los méritos docentes y las publicaciones científicas. Sin  embargo, al tratarse de médicos en ejercicio, tienen menos tiempo de dedicación a la  investigación y a la enseñanza, por lo que les resulta más complicado obtener los  exigentes requisitos fijados por la Agencia Nacional de Evaluación. Eso dificulta y  desalienta a los potenciales candidatos, que se quejan, además, de que el sistema de  evaluación actual no valora adecuadamente su actividad asistencial.  

Esa combinación de factores, unida a las restricciones impuestas en la década anterior  por el Gobierno central en las tasas de reposición para reemplazar las jubilaciones, han  complicado la renovación y el relevo generacional de las plantillas docentes en el ámbito  sanitario.