martes, 29 noviembre 2022

El Castillo de Santa Ana acerca la impactante realidad de «África en la mirada»

24 enero 2012
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“África en la mirada” son 45 fotografías impresas sobre lienzos de 50×70.  Con anterioridad, la organización «Todos somos Inocentes» ha recorrido  con sus impactantes imágenes, Almería, Sevilla, Getafe, y Alicante, entre otros lugares, y  en salas importantes apoyados por instituciones como ayuntamientos  fundaciones y diputaciones. Esta vez será en Roquetas de Mar, en el Castillo de Santa Ana y con la organización del Área de Cultura del Ayuntamiento de Roquetas de Mar.

Para sus organizadores, se trata del mejor montaje hasta el momento. Se le han añadido imágenes y textos que sitúan al espectador mucho más cerca de la realidad. Las imágenes,  tomadas en la zona de Lungi, Freetown y Madina durante los años 2006 al 2009, son dulces pero tras ellas está el horror.

Quizás no haya que escribir mucho para no decir nada o casi nada sobre África. Tal vez lo que hay que hacer es pararse y mirar sus caras, ver sus ojos, fijarnos en ellos y reflexionar un poco. Ojalá – dice el autor– veamos el mismo futuro en los ojos de las mujeres y niñas, que yo vi cuando fije el objetivo de mi cámara en su mirada. Si África tiene futuro sin duda está en ellas.

Sierra leona es un país devastado. Once años de guerra civil tienen como principal daño directo, al margen de la trágica pérdida de cientos de de miles de vidas, la destrucción de las infraestructuras. Pero la devastación física nunca va sola. Se le añade la desolación moral. Es difícil salir adelante cuando no se tiene nada y quedan las heridas físicas y morales.

A través de estas fotos se intenta mostrar un camino, una solución, un camino no que puede ser otro que la ayuda. Pero no ayuda indiscriminada, ni paliativa. Una ayuda destina­da al desarrollo. Un camino que ha de pasar por el empoderamiento de la sociedad civil y en especial de la mujer. Queremos mostrando imágenes de mujeres y niñas Sierra leonesas mostrar una mirada donde no se ve ni la derrota ni el abatimiento. Todo lo contrario. En el centro de las modernas ciudades no encontraríamos miradas tan cargadas de esperanza… tan preñadas de futuro.

 

El camino no puede ser otro que la ayuda. Pero no una ayuda indiscriminada y/o meramente paliativa. Una ayuda destina­da al desarrollo. Un camino que ha de pasar por el empoderamiento de la sociedad civil y en especial de la mujer.

 

 

 

 

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