domingo, 2 octubre 2022

El 25M un día después

26 marzo 2012
Almería
IU El Ejido

Rosalía Martín con su equipo de IU

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Ahora las elecciones municipales -próxima cita importante- parecen lejanas, pero el tiempo pasa rápido y lo de llegar a la gente no es tarea sencilla, más bien lo contrario; es una labor compleja y más cuando el contexto general es de desafección por casi todos y hacia casi todo.

La provincia de Almería ha sido desde hace mucho, y sigue siendo, un feudo del Partido Popular. A menudo se analiza Andalucía como un todo, se sacan conclusiones generales sin conocerla o pasando por alto las distintas singularidades que en ella cohabitan. Almería es una de esas sensibilidades propias dentro de la región. Coloquialmente se puede afirmar que la provincia es el granero popular por excelencia, el más sólido feudo de toda la región; los conservadores más votados, con diferencia, de toda la comunidad con más del 50% de los apoyos. Pierden votos, eso sí. Esto, lejos de interpretarlo como un problema, el PP lo explica desde la confianza en la victoria que daba por hecha, suponiendo que potenciales votantes no sintieron necesario su respaldo para el triunfo. Y sí lo hubiese sido para pelear el octavo diputado, pero con 7 bastó.

El único análisis posible habla de un PP de Almería compacto, con raíces fuertes, un valor seguro y, por tanto, un quebradero de cabeza para sus rivales, que no son capaces de acercarse, sea cual sea la coyuntura. El Partido Popular, con el 60% de los votos en El Ejido y Roquetas y por encima de la mitad de los votos en la capital, barre.

El PSOE tiene un problema en Almería y no es de naturaleza menor. Es evidente que no logra conectar con la sociedad almeriense, que no aparece como opción tenida en cuenta. Y es que una cosa es perder en campo contrario y otra que te vapuleen, una y otra vez, doblándote en los grandes municipios. Los socialistas en la provincia no encuentran su rumbo.

IU ha aprovechado la abstención para, sumando votantes, lograr representación a costa de los socialistas. Los de Izquierda Unida son unos buenos resultados. En términos de aritmética parlamentaria, el 7-5 y el 7-4-1 final son lo mismo, aunque no lo es para Rosalía Martín, que irá a Sevilla.

En 2008, UPyD era un partido muy joven que iniciaba su andadura en las elecciones andaluzas, de ahí que una subida de más de 6.000 votos fuera un resultado lógico, aunque no suficiente. La formación de Rosa Díez tiene margen de mejora en Almería, como especie de opción de banquillo, llegado el momento, para llegar a sectores de la población que jamás votarían a la izquierda.

El pecado de cualquier formación con escasa implantación no reside en que no te voten, el verdadero error está en que no te conozcan. La calle o las redes sociales no han ser espacios a los que se recurra, exclusivamente, cuando la fecha electoral se acerca, que también. La labor resulta más efectiva cuando no se percibe la evidente intención electoral en el horizonte. Si se cree en unas ideas o un proyecto, esto debe ser difundido y defendido siempre y no solo cuando se pide el voto.

No me cansaré de decir que la única manera de conectar con la sociedad, otra cosa es que te vote, es darse a conocer puerta a puerta, persona a persona, sin descanso y sin complejos. Esto que vale para todos los partidos se presenta como ley para aquellos que nacen o son pequeños.

Una mala lectura de los resultados electorales puede llevar a estrategias equivocadas o caminos erróneos. Ahora las elecciones municipales -próxima cita importante- parecen lejanas, pero el tiempo pasa rápido y lo de llegar a la gente no es tarea sencilla, más bien lo contrario; es una labor compleja y más cuando el contexto general es de desafección a casi todos y hacia casi todo.

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