sábado, 28 enero 2023

Prostitución bajo plástico en Almería (I)

3 febrero 2022
Camino a los mares del Sur
Mares del sur

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Nacer mujer ya supone un inconveniente, porque sea como sea en algún momento a lo largo de su vida el simple hecho de ser hembra le pasará factura. Educación, profesión, matrimonio, vida social, salud; cualquier ámbito de su vida se verá afectado en mayor o menor medida por no ser del sexo y macho.

Si naces mujer en un ambiente de pobreza, de precariedad económica, en según qué lugares donde una mujer vale menos que un camello o un burro; y si con el tiempo su vida deriva en la necesidad de poder sobrevivir, habrá otras personas al acecho para obtener algún rendimiento económico de todo esto.

Se usa a estas, mujeres y niñas, para matrimonios forzados por interés. Para saldar deudas. Para turismo sexual. Para pornografía. Para vientres de alquiler. Para prostitución y un sinfín más de actos que violentarán sus cuerpos y mentes.

Entrar en detallar cada uno de estos bloques de manera independiente, sería tener que estudiar miles de escritos, ensayos, informes policiales y mucha documentación que, a día de hoy, existe pero que suelen estar en manos de alguna ong o departamentos policial, que hacen lo que pueden sin que lleguen masivamente a la opinión pública.

Hablar de trabajo sexual y de clientes es una manera de querer blanquear un hecho que implica trata de mujeres y niñas. Violencia sexual sobre ellas. Detención ilegal. Secuestro. Retención de papeles legales. Endeudamiento de estas con las mafias, chulos o llámeles como quiera.

Cada vez que un hombre requiere de estos servicios en un puticlub y ahí le sonríen y le hacen creer que es bien recibido, ¿se lo cree realmente? Y cuándo se tumba sobre alguna de ellas y la manosea y la penetra, ¿cree que realmente ella está disfrutando? ¿Se ha preguntado alguna vez que hay detrás de esa vida tan terrible? Si no lo hace, es porque sabe lo que hay y no quiere oírlo. Quiere follar, pagar e irse.

Los que recurren a la prostitución callejera, son un aquí te pillo aquí te mato. Vamos dónde sea. Un callejón, un coche, unas matas, un rincón, una habitación. ¿Cúanto por sexo completo o por chuparla? Y ella, ¿por qué hace eso? ¿Cómo ha llegado a eso? Tampoco importa. Venga, me subo la bragueta y me voy que tengo cosas que hacer. Hasta la próxima.

Los que acceden por medio de las redes sociales y portales de pornografía, no es que sean más limpios ellos. Es que es más cómodo y da algo de privacidad. En realidad, acceden a contenidos en los que muchas veces, se agreden sexualmente a las mujeres y niñas más brutalmente. Los vídeos y contenidos vienen determinados por categorías entre las que podemos encontrar jovencitas, asiáticas, violaciones, embarazadas, violencia extrema… Deben sentir mucho morbo y excitación ante tanta oferta de cuerpos que fueron usados para deleite de otros. Alguna vez se han preguntado por las horas de rodaje, sobre la salud de esas mujeres, jóvenes y a veces niñas, ¿por cuántas manos han pasado?. Tenemos que suponer que ni se lo plantean porque sólo hay que ver las estadísticas de ciertas páginas para darse cuenta que eso vende y mucho.

Si un hombre utiliza el cuerpo de una mujer que ejerce la prostitución, siempre lo hará desde un punto de poder con lo que el consentimiento afirmativo será por una razón de  necesidad. La que sea. No importa. Da igual que sea por un bolso. Por una matrícula de universidad, para comprarse un coche o simplemente para pode comer o sobrevivir.

Estaría bien que la próxima se lo pensaran dos veces antes de aplastar con sus cuerpos los cuerpos de otras. Que pensaran que son seres humanos igual que ello. Que ellos han tenido madres, hermanas, sobrinas, abuelas, nietas, amigas. Y sin con eso, persisten en practicar violaciones que sepan que: “La Corte Penal Internacional ha catalogado la trata de personas como un delito de lesa humanidad, esto quiere decir que es considerada como uno de los crímenes más graves que se cometen contra la humanidad, al constituirse en una violación grave a los derechos humanos de quienes la padecen”.

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