miércoles, 28 febrero 2024

Y la SYRIZA española, ¿Para cuándo?

26 enero 2015
Almería
Juan D. Gómez

Juan D. Gómez

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Aún con la resaca de las históricas elecciones griegas, resulta imposible olvidar el desfile que políticos de nuestra tan extensa izquierda han protagonizado en Atenas, ansiosos por celebrar la victoria que no son capaces de conseguir dentro de nuestras fronteras. Aunque el mayor protagonista del paralelismo con el que los medios españoles…

Aún con la resaca de las históricas elecciones griegas, resulta imposible olvidar el desfile que políticos de nuestra tan extensa izquierda han protagonizado en Atenas, ansiosos por celebrar la victoria que no son capaces de conseguir dentro de nuestras fronteras. Aunque el mayor protagonista del paralelismo con el que los medios españoles han tratado estos comicios haya sido Pablo Iglesias, por allí se han dejado ver desde ecologistas a comunistas, pasando por nacionalistas y sin olvidar a los indefinidos, todos pertenecientes a partidos que se disputan el honor de convertirse en la SYRIZA española.

Cabría pensar pues que estamos ante el inminente impulso de esa gran coalición de partidos de izquierda que devolverá la soberanía de nuestro país a sus gentes poniendo al pueblo por delante, pero nada más lejos de la realidad. Hoy todos quieren protagonizar la victoria que ha cosechado la Coalición de Izquierda Radical en Grecia pero ninguno parece dispuesto a trabajar la clave de su éxito, que no es otra que haber sido capaz de aglutinar en estas últimas elecciones a más de 18 partidos políticos y organizaciones de muy diferentes sensibilidades para construir un programa de mínimos basado en lo común, que no es poco.

Fin de la austeridad, renegociación de la deuda, reforma democratizadora de las instituciones y la ayuda humanitaria que tanto necesita un país casi sin aliento han bastado para conseguir poner de acuerdo a socialistas, comunistas y ecologistas, entre otros. ¿Y cómo lo han conseguido? Pues básicamente haciendo algo a lo que aquí no estamos muy acostumbrados: ceder.

Pese a que en 2013 el congreso de la coalición dio una victoria holgada al líder de moda y principal defensor de la permanencia de Grecia en la Unión Europea y en la moneda única, Alexis Tsipras, los sectores más radicalizados, esos para los que Europa no suponía el único salvavidas a escoger, también encontraron su lugar en los órganos directivos y estarán representados entre los 149 diputados obtenidos el domingo. Ante este hecho, la comparativa con PODEMOS se hace realmente difícil teniendo en cuenta la seguridad con la que Pablo Iglesias afirmó el pasado mes de octubre que los impulsores de los documentos organizativos que no resultaron elegidos en su primer congreso “se harían a un lado”.

PODEMOS, aunque a muchos nos gustaría, no es SYRIZA. Si bien la efervescencia con la que ha trepado en las encuestas y la ilusión que ha generado entre miles de personas guardan gran similitud, el éxito de los griegos es que han sabido articular en un solo espacio un proyecto común transversal que ha conseguido superar a las organizaciones que lo forman para construir algo mucho más grande que la simple suma de sus partes, algo para lo que nuestra política parece carecer de madurez.

Y claro, no es que aquí lo tengamos fácil. Una Izquierda Unida azotada por el desgaste de su participación en gobiernos autonómicos con los mismos partidos a los que dice ser alternativa en campaña, así como parcialmente tomada por viejas momias de la política que no han sabido adaptar la organización a lo que exigen los nuevos tiempos, no hacen fácil que en PODEMOS, con la pureza que le otorga su corta trayectoria, vean más cosas buenas que malas en la posibilidad de darse la mano con nadie.

En tan solo unos meses estaremos ante unas elecciones que supondrán un antes y un después para España. Aunque ni mucho menos es Izquierda Unida la única posibilidad de confluencia a la que PODEMOS podría agarrarse, parece existir poco interés en confluir con esos partidos minoritarios que quizás aportarían más calidad técnica y humana que votos, pero sin los que hablar de mayoría no describiría la realidad. No me cabe la menor duda de que en PODEMOS, Izquierda Unida, EQUO, Guanyem y el resto hay gente con un sentido de la responsabilidad impecable; de ellos depende que las próximas generales acaben en victoria o nos dejen otros cuatro años a medio camino.

Juan D. Gómez es estudiante de Trabajo Social

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