lunes, 6 febrero 2023

Así somos nadie

25 septiembre 2018
Fran García
Fran García

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En ocasiones, me produce un enorme sonrojo cuando determinados agentes culturales, económicos y/o sociales de Almería me preguntan personalmente acerca de los «porqués» de las faltas de entendimiento entre administraciones, los supuestos oídos políticos taponados al máximo desde esta tierra hacia fuera, el «alabado sea el Señor», la cantidad de reivindicaciones positivas que quedan en el contenedor de la basura indaliana, ni siquiera en un cajón, que ya es suficiente síntoma de ineficacia o escaso interés general/institucional, etc.

No se preocupen, el principal factor causal, a mi entender, es la falta de «voz y voto», como imagino que ya sabrán sobradamente.

Cuando dichos agentes, muchos compañeros y amigos, se dedican a apuntar el dardo venenoso hacia el «Everest», es cuando les insisto en que el problema es de base y no de cima.

No sé si realmente se trata de una variación del síndrome de bata blanca o qué, pero no es normal, para nada, que existan tantas ocasiones de mutismo o falta de comunicación veraz y fluida, cayendo en patrones severamente superficiales, simples, fotogénicos o estultos; más que en notables y reales signos de «poder» básico.

No escribo estas líneas críticas hacia una u otra institución, ni hacia una clase de políticos u otros, sino en general; valga la reflexión sana y constructiva.

En Almería, o comenzamos de verdad a mover el engranaje a todos los niveles, o vamos a acabar bien oxidados y sin «isla».

La provincia, sumamente rica de potenciales, no deja de sufrir pinchazos y reventones tras alguna que otra alegría pasajera, que muchas veces acaba en mera anécdota histórica, y ya está…

Rogaría a sus representantes, a todos, ponerse de una vez las gafas bien graduadas, las pilas Duracell y, si le es necesario a alguien de verdad, administrarse unos cuantos tranquilizantes antes de cruzar llamamientos a sus superiores, pero que lo hagan…

Ya está bien de conformarnos con gallineros, migajas, estampas, promesas o «solajes» residuales.
Almería merece voz y voto de verdad; merece comunicación fluida a idénticos niveles; merece respuestas serias y prácticas; merece su lugar…

Ustedes han dado, durante este estupendo 2018, un salto institucional brillante, tanto a nivel gastronómico como a nivel cinematográfico, por ejemplo; y ello ha venido de la fortuna de sus puntos de encuentro y, precisamente, de sus integrantes más jóvenes y céntricos.

Hagan el favor a la ciudadanía almeriense y sigan esas líneas, siempre con el oído y la voz en modo «feed-back».

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