sábado, 4 febrero 2023

Expolio en el Barrio Alto

30 abril 2019
Almería
Pilar Miralles, vecina del Barrio ALto

Pilar Miralles en la cubierta de su casa, donde se inició el incendio del 21 de enero

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Pilar Miralles tiene 84 años, es viuda y vive en el Barrio Alto desde 1979. Ahora quieren expropiarle su vivienda por 14.855 euros. Ha decidido no entregarla y luchar.

Hace algunos días un artículo del Ideal, un par de programas de Canal Sur y el de Ana Rosa en Telecinco han contado la historia de Pilar Miralles. Tiene 84 años, es viuda y vive en el Barrio Alto desde 1979. Ahora quieren expropiarle su vivienda por 14.855 euros. Ha decidido no entregarla y luchar contra esta tremenda injusticia, que puede dejarla en la calle con la escuálida pensión de su marido, Rafael, que trabajó en la construcción durante toda su vida.

Llevaban varios años casados cuando decidieron comprar una casita en la calle del Olmo nº 12 del Barrio Alto. Tenían dos hijos, porque la tercera había fallecido antes de que se mudaran aquí. Se instalaron en el reducido espacio de una planta baja en la que habían invertido todo lo que tenían ahorrado hasta ese momento. Los conocimientos adquiridos en las obras permitieron a Rafael ir adecentando y mejorando el espacio disponible.

Con nostalgia Pilar recuerda cómo lucharon contra las dificultades de una vida complicada. La obra de la casa fue avanzando por partes. Empezaron por embaldosar el suelo de tierra y hacer un hermoso cuarto de baño con su amplio pozo séptico. Él excavaba y ella sacaba la tierra en capazos. No era difícil vaciarlos, porque en el entorno había casas abandonadas y convertidas en basureros insalubres, o en improvisados vertederos como en este caso.

Después se lanzaron a construir una planta alta, a base de tiempo, dinero y esfuerzo. De acuerdo con las instrucciones de su marido, ella mezclaba y amasaba el cemento y la arena, mientras él colocaba los ladrillos, los bloques y viguetas, el tarquín y el asfalto en el terrao. los suelos y azulejos, carpinterías, instalaciones,… Nadie les requirió un proyecto técnico ni una licencia que no hubieran podido pagar. Así su hogar llegó a tener 96 m2 de superficie.

Los dos hijos crecieron y se casaron. Como habían conseguido cierto desahogo compraron un coche y construyeron una cochera. El resto de la planta baja lo ocupaba una amplia habitación interior que servía de trastero, vestidor y ocasional dormitorio para los hijos o nietos que pasaban allí alguna noche. La planta alta era mucho más luminosa y confortable.

Ayudaron a su hija a comprar una casa enfrente de la suya, y su yerno compró la de al lado. Rafael las unió y amplió; las necesidades de los hijos nos acosan cuando parece que hemos controlado las nuestras, y nos complican la vida: su yerno decidió presentarse a concejal de su pueblo (todos son de Olula de Castro) y se empadronaron allí para poder votarle. Rafael era socialista y su yerno se presentaba con el PP, pero por los hijos se hace lo que sea.

Hace cinco años su marido enfermó con una ceguera progresiva. Las escaleras que separan las estancias del baño se convirtieron en un obstáculo insalvable. Su hija les hizo mudarse a la planta baja de su casa de enfrente. No les daban licencia para instalar un baño adaptado, pero la ONCE lo financió y lo construyó sin permiso. Pilar cruzaba la calle varias veces al día para mantener su casa limpia y cuidar sus animales, sus mascotas como se les llama ahora.

Hace dos años Rafael murió y diez meses después su hijo. Su hija no dejó que Pilar volviera a su casa hasta que se recuperara de la depresión que le habían producido ambas pérdidas. Entonces empezó a recibir comunicaciones que no entendía. Con jerga jurídica le decían que su casa estaba abandonada y que sólo le iban a pagar la superficie que compró, porque la ampliación no estaba registrada. Por lo tanto su valor era 14.855 euros. Alegó que tenía pagadas las contribuciones y el IBI al día por la totalidad de la superficie real y le contestaron que había presentado las alegaciones fuera de plazo. Se ha negado a entregar su casa y a irse, pero la depresión se le va acentuando y llora abiertamente su cúmulo de desgracias.

Aspecto de la calle Olmo con las casas derribadas. Quedan en pie los números 10, 12 y 14

Alguien aconsejó a Pilar Miralles que se pusiera en contacto conmigo para que le asesorara sobre lo que se podía hacer. Conozco bien el Barrio Alto porque siempre me ha parecido que su degradación no es propia de su posición en el tejido urbano. Por eso me alegré de que por fin se planteara una operación de regeneración, aunque sea muy parcial, en la solicitud a la Unión Europea de fondos FEDER para la Estrategia Urbana EDUSI 2030.

El día 22 de noviembre se inició el derribo parcial de las casas expropiadas
Durante más de dos meses el estado del barrio ha sido de inseguridad extrema

Sin embargo tuve que estudiar a fondo el expediente municipal del Plan Especial NAN-02 y del Proyecto de Expropiación para cumplir su encargo profesional. Descubrí un escrito de su marido de agosto de 2015 aportando documentos (DNI, escritura de propiedad, etc.) y pidiendo información sobre la tramitación que se iniciaba entonces. Se llegó a enterar de lo que se pretendía: Pilar me contó que decía que tendrían que darles otra casa y otra cochera.

Comprobé que la tramitación se había hecho de acuerdo con las previsiones de las normas vigentes, aprobando las sucesivas fases, comunicando las aprobaciones a los afectados (con dificultades porque algunos de ellos están en paradero desconocido) y fijando el plazo establecido por las leyes para recurrirlas.

Las notificaciones sin embargo están redactadas en un lenguaje jurídico que exige un mínimo de formación para entenderlo. Pilar me confesó que incluso había tirado algunas de las cartas recibidas confundiéndolas con publicidad, y que cuando leía alguna, no entendía nada. Hasta que los vecinos y su hija le dijeron que querían quitarle su casa. Fue entonces cuando buscó asesoramiento profesional.

Estaba tan inadvertida que no sólo pagaba puntualmente sus contribuciones, sino que incluso había encargado recientemente la reparación de la cubierta con una tela asfáltica nueva, que le costó 300 euros. Cuando le expliqué que no querían pagarle toda la casa, puso una significativa cara de extrañeza, porque ellos siempre habían pagado el IBI por la totalidad, y en su ficha catastral pone que la casa tiene 96 m2 y un valor de hasta 36.600 €.

La tasación encargada por la empresa municipal Almería XXI empieza advirtiendo que sólo se iban a valorar las superficies registradas, lo que deja fuera el 25% de la superficie total construida existente en el ámbito del Plan. Lo cierto es que así lo dice la ley de expropiación forzosa de 1954. También dice que las valoraciones están condicionadas por factores como el estado de conservación de las propiedades, su edad, y el uso a las que están destinadas.

La casa de Pilar la han considerado abandonada, por lo que los coeficientes de reducción aplicados son tan elevados que el valor final de tasación se queda en unos míseros 14.855 € La verdad es que la situación de las viviendas del Barrio Alto es peculiar, por el gran número de casos de abandono y de ocupación ilegal. La Asociación de Vecinos El Centimillo y el Foro cada vez que se planteaba la posibilidad de actuar en la zona pedíamos que se abriera una oficina para aclarar los derechos de cada vecino. En 2004, 2011 y 2015 el Pleno municipal aprobó una moción (la misma) que no se ha cumplido nunca, ni tampoco ahora.

Con los datos recogidos redacté un recurso que fue rechazado por haberse presentado fuera de plazo. Recurrí entonces al concejal de urbanismo, a los portavoces de la oposición y al alcalde, para pedirles una solución política y justa, pero no me han atendido. Aconsejé a Pilar que se negara a entregar su casa y ahí está, soportando la situación con un coraje admirable, a pesar de su depresión y de que el barrio se va convirtiendo en escombros a su alrededor, una ocasión que aprovechan los carroñeros para buscar gangas entre los restos de las casas a medio demoler. La suya ya ha sido saqueada e incendiada.

Las edificaciones afectadas se han ido convirtiendo en escombros y desapareciendo

Alfonso Rubí Cassinello es presidente de FOCAL

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