viernes, 30 septiembre 2022

El Mesón Gitano y la responsabilidad

5 junio 2013
Laura R-Carretero

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Desde que el proyecto del Mesón Gitano volvió a saltar a la palestra tras las preguntas que al respecto formulé al concejal de Servicios en el último Pleno Ordinario, el debate sobre el mismo se ha avivado. Lo más grave, sin duda, son las posibles irregularidades en su adjudicación…

Desde que el proyecto del Mesón Gitano volvió a saltar a la palestra tras las preguntas que al respecto formulé al concejal de Servicios en el último Pleno Ordinario, el debate sobre el mismo se ha avivado. Lo más grave, sin duda, son las posibles irregularidades en su adjudicación.

Sobre ello ya se han solicitado dictámenes que seguirán su cauce y que no me corresponde a mí juzgar. Quienes son competentes lo harán, y puede que al coste de 7 millones de euros que perdería Almería.

Pero hay otro aspecto de este caso que por institucionalizado y dañino sí me gustaría abordar con más profundidad. Se trata de esa participación meramente testimonial de los cargos políticos en los Consejos de Administración. No sé por qué me vienen a la cabeza imágenes de los telediarios en los que ciertos consejeros imputados por su Señoría sólo aciertan a balbucear que ellos estaban allí porque les había puesto el partido/sindicato y que ellos de lo que sucedía allí no sabían nada. Pues bien, parece que en la mesa del Consejo de Administración del Plan Urban tenemos algunos de esos ejemplares.

En el mencionado Pleno Ordinario el portavoz del PSOE mostró su apoyo al Ayuntamiento a pesar del revuelo originado por la dudosa adjudicación de este proyecto a la omnipresente constructora Facto. Después, imagino que tras pensar un poco las consecuencias de sus palabras, el señor Usero alega que no sabían nada. ¿Cómo que no sabían nada? ¿a qué van a los Consejos los miembros del PSOE o, para el caso, los de IU? Es procedente recordar que Usero ha sido, entre otros cargos, presidente de la Diputación; no se acaba de caer de un guindo precisamente.

Llegados a este punto es donde aparece la disyuntiva tóxica: ¿son incompetentes o están en el ajo? Tóxica porque en cualquiera de los casos, lo que se deriva es nocivo. Si Usero no era consciente de lo que se estaba aprobando, malo. Pero si se enteraba y no dijo nada, peor. Ahora que les ha explotado en las manos anuncian que “van a tomar medidas”. Si la medida es enviar a los Consejos a gente que sea capaz de entender lo que vota, tendrán nuestro aplauso.

Pero como decía al principio, esto es lo habitual. Personas colocadas en puestos de decisión, con grandes presupuestos entre sus manos, y cuyo mayor mérito para el cargo es tener el carné de un partido o sindicato. Y a los que les da igual enterarse de lo que pasa o no por una simple razón: tienen interiorizada la sensación de impunidad. Y cuando alguien tiene la desfachatez de pedirles que asuman sus responsabilidades ellos proclaman a los cuatro vientos que por supuesto van a asumir responsabilidades: las políticas. O sea, que se volverán a presentar cuando acabe la legislatura y dejarán que el ciudadano, si se acuerda, les castigue quitándoles su voto. Ésa es la máxima responsabilidad a la que se han acostumbrado. Una responsabilidad que mientras el bipartidismo siga imperando será nula. Impunidad política.

Ya está bien de que nos tomen el pelo. Esto sólo se puede cambiar desde dentro. Más allá de la indignación que produce leer este tipo de noticias un día sí y otro también, no debemos dejar que esa rabia se ahogue en la barra de un bar o en la tertulia con los vecinos. La única oportunidad que tiene el ciudadano de ajustar cuentas con estos irresponsables es cuando le llaman a las urnas. Yo no la dejaría pasar.

Laura Rguez-Carretero Romera es portavoz de la grupación local de UPyD en Almería

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