jueves, 6 octubre 2022

Debate andaluz

17 marzo 2015
Debate Canal Sur

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Juro que lo intente con todas mis fuerzas, para cumplir con el compromiso de un buen ciudadano ante la decisión política más trascendental. Hice un enorme esfuerzo para seguir de manera completa el debate electoral andaluz entre los líderes de los tres partidos con representación parlamentaria. Lo hice absolutamente convencido pero no voy a engañarles, fue inútil…

Juro que lo intenté con todas mis fuerzas, para cumplir con el compromiso de un buen ciudadano ante la decisión política más trascendental. Hice un enorme esfuerzo para seguir de manera completa el debate electoral andaluz entre los líderes de los tres partidos con representación parlamentaria. Lo hice absolutamente convencido pero no voy a engañarles, fue inútil.

Un formato imposible en el que cada uno planteaba a modo de micro mítines una alevosa respuesta, lo suficientemente escueta para poder colar, de rondón, alguna levísima propuesta. Y todo ello, acuciados por la obligación de la administración de sus propios tiempos, en una permanente e inquebrantable cuenta atrás.

No hubo debate porque no hubo agilidad ni réplicas y contrarréplicas activas, e incluso las interrupciones, tan afamadas en otras cadenas, eran consideradas de mal gusto.

La estética tampoco ayudaba, colocando al representante de izquierda unida en una posición preferente para parecer el arbitro de la contienda en lugar de un contertulio mas de la misma, mientras la presentadora (una excelente presentadora) dormitaba en un extremo, a regañadientes, para no incumplir ninguna de las miles de reglas que los propios partidos habían impuesto a priori y criticado con posterioridad.

No hubo vencedores, ni vencidos. Aunque debo decir que mi sensación es la de percibir a los tres más como damnificados por el evento que como beneficiados en alguna de sus pretensiones. Y, por que no decirlo, con algunos pelos perdidos en la gatera. Claro que esta es la sensación que me queda después de casi todos los debates de este tipo. Uno no gana nada pero puede perder mucho y si no vas, lo has perdido todo de antemano, como le ocurriera al Sr. Arenas las pasadas elecciones.

Lo cierto es que todo el mundo coincide en que no ha servido para nada ninguno de los dos debates en las televisiones públicas en Andalucia y que las encuestas van a moverse muy poco. Por lo que habrá que preguntarse qué sentido tiene insistir tanto en la realización de estos debates si no es para hacerlos desde el convencimiento de que el hecho de ser los líderes de los instrumentos de participación democrática, los partidos políticos, les obliga a ser capaces de desenvolverse en un debate sin el escudo de los tiempos, los cortes y las frases preparadas por sus magníficos jefes de prensa (papel este, de los periodistas convertidos en gurús de las estrategias, que también debería de replantearse seriamente. Cosa que haremos en otro momento), ante el electorado.

¿No nos parece demasiado triste que los responsables políticos sean incapaces de sentarse a debatir con sus contrincantes solo con las reglas de la educación, dejando al periodista un verdadero papel de moderación en el debate?.

A los ciudadanos seguro que si pero a los partidos parece que no. Por lo que vuelvo a preguntarme: ¿quiere esto decir que los partidos no están convencidos del liderazgo y de las capacidades de sus propios líderes?.

Deberíamos hacérnoslo mirar.

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