jueves, 30 junio 2022

Carta al alma de la Junta de Andalucía

13 diciembre 2021
Patricia Espinosa
atención temprana

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Acercarnos a una Unidad de Atención Temprana no es fácil para ningunos de los padres y madres que entramos en uno de estos centros por vez primera. Llegamos con el corazón roto y con las fuerzas justas tras tiempo de lucha porque “algo” no va bien en nuestros niños. Llegamos deseando escuchar que tiene solución. Unas veces se puede y otras no, pero en ambos casos, se puede mejorar o mantener los grandes logros de nuestros niños, que cada paso que dan es como ganar una medalla olímpica.

Necesidades especiales no son sólo recursos materiales y profesionales específicos. Ellos tienen necesidades especiales de cariño, de comprensión, de escucha, de mirada…Ellos son tan especiales que sienten predilección por ciertas voces, por ciertas formas de abrazarles, por silencios y espacios que les acogen en un mundo que les limita y los rechaza. A cada uno por su peculiaridad…No se lo pongan más difícil…Encontrar esos espacios donde ellos se sientan seguros, queridos, escuchados no es tan sencillo como pretenden hacerlo. Para ellos es su casa, es un hogar cálido y amoroso, donde sus terapeutas no son médicos que los exploran o profesores que los juzgan. Sus terapeutas son compañeros de juego, de alegría, de motivación…es el momento donde los miran desde el corazón, no desde la razón ni el juicio. Es su espacio de libertad.

En la Unidad de Atención Temprana de Vithas se sienten personas capaces, fuertes, queridas, que lo que dicen es importante y aunque no digan nada, son escuchados desde sus miradas y movimientos. No es nada fácil interpretar a nuestros niños especiales, no es nada fácil mirarlos sin ver sus “dificultades”, sus defectos en ocasiones socialmente insoportables. La sociedad no tiene tiempo de mirar con compasión. Tiene estrés y prisa porque los niños hablen, lean, escriban, se relacionen y se sienten durante mucho tiempo, y cuanto antes mejor. Nuestros niños lo hacen a su rítmo, no lo hacen a su edad o nunca lo harán.

Por eso necesitamos a profesionales como los de nuestra Unidad, para que se sientan dentro, para que sientan que pertenecen a algo. Marina, Teresa, Esther, Rocío, Carmen, Lili, etc…(perdonad a quién no nombre), no son sólo nombres propios ni personal del centro. Son nuestra esperanza, nuestro paño de lágrimas, son nuestro clavo ardiendo, nuestro diario personal, parte de nuestra familia, el bastón donde nos agarramos cuando nos flaquean las fuerzas y la sonrisa que necesitamos cuando pocas cosas van bien…Son muchos peldaños los que tienen que superar los niños con alguna necesidad especial, más que cualquiera sin esas necesidades. No es un capricho de padres protectores con sus hijos. Es una necesidad vital para nuestros niños que se rodeen de los mejores profesionales, y nuestros profesionales lo son, porque junto a sus carreras y experiencia profesional van unidos un gran amor y sensibilidad por nuestros niños. Se han convertido en parte de nuestra familia.

No olvidemos que lo primero y lo único que pedimos es que predomine por encima de todo el bienestar de los niños. Un papel no puede ser motivo para romperle el corazón a ninguno de los 116 niños que atiende el centro.

Ellos son fuertes, nos lo están demostrando desde que nacieron. Ellos se enfrentan día a día a muchas situaciones difíciles, más que cualquiera. Ellos al final se enfrentarían a otro personal con valentía, aunque con miedo, incertidumbre y necesidad de mucho tiempo para volver a adaptarse y a confiar en otras personas que no conocen. Ese tiempo para ellos es más valioso y vital que para los demás. Muchas veces ese tiempo no lo recuperan en su desarrollo y esto, a ojos de la administración, no se va a valorar, porque no se va a medir.

Por favor, midan en qué medida un papel va a afectar a la vida de cada uno de nuestros niños. Midan el tamaño de la cicatriz que va a dejar en su corazón. Si ven imposible medirlo, imposible es hacernos a la idea de perder a nuestra familia de la Unidad de Atención Temprana de Vithas.

Patricia Espinosa es madre de un niño con necesidades especiales

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