jueves, 30 junio 2022

29 E, una efeméride poco conmemorada

26 enero 2012
Almería
Francisco García Caro

Francisco García Caro, presidente de la Plataforma por Andalucía Oriental

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Desde la Plataforma por Andalucía Oriental, en estos tiempos en los que las circunstancias económicas golpean a tanta gente, a modo de detalle positivo queremos hacer partícipes a todos los lectores de un hecho histórico que no por desconocido es menos significativo, y que al menos para los miembros de nuestra Asociación es motivo de celebración.

El próximo 29 de enero se cumplen 79 años del abandono de la Asamblea de Córdoba por parte de los asistentes almerienses, granadinos y jiennenses, los cuales son un ejemplo a seguir para nosotros. Son personalidades que han sido apartados por la oficialidad andaluza de cualquier tipo de mención o reconocimiento pero que supieron defender los intereses de nuestra tierra como ahora no se hace.

Hablamos de presidentes de diputaciones, diputados a Cortes, alcaldes, concejales, representantes de Cámaras de comercio, etc. que reivindicaban la Mancomunidad Regional de Andalucía Oriental y entendieron que a nuestras provincias orientales no les convenía lo que en esa asamblea se fraguaba. Desde una perspectiva nada ortodoxa para algunos pero respetuosa con la historia, hagamos un breve repaso por hechos que marcaron a Andalucía Oriental. Para la Plataforma por Andalucía Oriental es un honor contar a nuestros conciudadanos lo que esconde la historiografía oficial y los libros de texto.

Gracias a los periódicos de la época, hoy conocemos que la Asamblea de Córdoba constituyó el primer intento de aprobar las bases de un Estatuto de Autonomía redactado unilateralmente por miembros de la Diputación de Sevilla, con el objetivo de conseguir una anexión sin precedentes de todas las provincias andaluzas. La postura defendida por las provincias de Andalucía Oriental era consecuente con la publicación, nueve años antes, de las Bases para la elaboración del Estatuto de Autonomía de la Mancomunidad de Andalucía Oriental.

El Ayuntamiento de Granada encargó una ponencia que elaboraron conjuntamente dos concejales de izquierdas (Manuel Fernández-Montesinos del PSOE, Luis Fajardo de Izquierda Republicana) y uno de derechas (Carlos Morenilla de Acción Granadina), en la que acordaron “impugnar la formación y aprobación del estatuto, y oponerse a que prospere esa artificiosa y no sentida mancomunidad andaluza”, proclamando a su vez que “es una realidad histórica, geográfica y administrativa, la existencia de la región de Andalucía Oriental”. Este sentimiento unánime de Granada se escenificó de nuevo el 28 de enero en una reunión del Ayuntamiento, Diputación, Cámara de Comercio, colegios profesionales, agrupación socialista, etc.

En Almería, una asamblea de fuerzas vivas de la provincia acordó defender una Mancomunidad formada por Almería, Granada y Jaén, “en cuyo caso sí están garantizados nuestros intereses”, afirmando que “la unión propuesta debe aspirar a ser permanente, evitándose que errores de constitución o de procedimiento la conviertan en efímera o en infecunda”; “no vamos contra radie, vamos a favor de los que pueden y deben vivir en el mismo hogar, en paz inalterable, en amorosa convivencia, sin recelos de reyerta próxima y a la larga de divorcio”; “una elemental previsión aconseja como más prudente, que romper el vínculo, desistir de establecerlo”.

Las fuerzas vivas de Jaén rechazaron la posibilidad de formar parte de una única Andalucía en base a la extensión y heterogeneidad andaluza y porque Sevilla como capital es “el punto menos conveniente a nuestras aspiraciones y posibilidades”. Asimismo consideraron que ser parte integrante de la Mancomunidad de Andalucía Oriental es “lo más conveniente a nuestros intereses” por la homogeneidad y el estrecho contacto con Granada. Los periódicos animaban con editoriales como: “No pueden ser iguales, no pueden regirse por idénticas normas la alta y la baja Andalucía, el occidente y el oriente, tan distintas en sus características, como en su topografía”.

Llegada la Asamblea de Córdoba, almerienses, granadinos y jiennenses defendieron la necesidad de constituir la Mancomunidad de Andalucía Oriental. Ante la hostilidad de los delegados de Córdoba y Sevilla, la propuesta de Blas Infante de “residenciar a las provincias disidentes” y la manifiesta parcialidad de la presidencia de la Asamblea, los representantes de Andalucía Oriental se retiraron de la Asamblea manteniendo vivo su espíritu regionalista.

En junio de 1936 el Ayuntamiento de Granada en pleno municipal acordó mantener la necesidad de las dos entidades regionales y los derechos de Granada a la capitalidad de Andalucía Oriental. Quienes reivindicaron la Mancomunidad Regional de Andalucía Oriental fueron víctimas de la Guerra Civil y la dictadura, pero el espíritu regionalista de Andalucía Oriental continuó y se mantiene vivo.

Cuando la dictadura franquista agonizaba, cierto grupo de activistas políticos sevillanos con gran habilidad se afanó en ir tejiendo un proyecto para construir lo que hasta entonces nunca había existido: una entidad política única para las ocho provincias del sur peninsular, y esta vez lo consiguieron. Treinta y tantos años después hay una región de derecho, la que el paraguas de la Junta protege, pero las dos Andalucías históricas siguen en muchos aspectos y ámbitos como lo que son: dos regiones de hecho, aunque la nuestra ha resultado peor parada, casualidades de la vida. En 2007 fue colocado un estatuto reformado que en su Preámbulo ningunea la voluntad de aquellos representantes nuestros del siglo XX.

La Plataforma por Andalucía Oriental aporta su grano de arena para que la historia sea conocida por todos. Esperamos que nuestros conciudadanos de Almería, Granada y Jaén sean cada vez más conscientes de ella, ayuden a difundirla y actúen en consecuencia, por el bien de los habitantes de Andalucía Oriental.

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