martes, 24 mayo 2022

El Cañarete no está en Marte

19 febrero 2021
Jose F. Tejada
Marte

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Mientras el Perseverance investiga si hubo vida microbiana en otros momentos de la historia del planeta, en El Cañarete no se sabe si son las cabras montesas las que tiran las piedras a la carretera.

Yo tenía cerca de siete años cuando mi padre se fue a comprar un cartucho de avellanas, con sal para mi hermano y sin sal para todos, como elemento central de entretenimiento para ver por la televisión la llegada del hombre a la Luna. Es de lo único que me acuerdo de aquel día.

Ayer, 52 años después, con menos emoción pero mas interés, volvía a vivir una retransmisión histórica con la llegada del Perseverance a Marte. En esta ocasión, la nave espacial no está tripulada, lo que se me antoja mucho más difícil el manejo de ese Rover a millones de kilómetros de distancia.

Cerca de nueve meses de viaje y temperaturas equivalentes a la superficie del Sol ha soportado el vehículo que está preparado para aguantar las tormentas de arena de dimensiones planetarias y los cráteres, que son cuatro veces nuestro Everest.

En su recorrido marciano lo mismo se encuentra con el Curiosity, otra nave terrícola que pulula por Marte desde hace unos años. Algo que no estaba en los planes de la Nasa, aunque su generador sigue alimentando las baterías del Rover antigüo y aún no ha encontrado tormenta que lo paralice y entierre como a sus antepasados.

Con este panorama uno sale a la calle con el pecho henchido pensando: madre mía, no hay quien nos pare a los humanos. Y así lo he hecho esta mañana. Me he tirado a la calle presumiendo de ser de esta especie.

Sin pensarlo, en pleno paseo he llegado hasta El Cañarete. Al mirar las rocas, el mar, las obras, el vallado… no he podido remediarlo y todo se me ha venido abajo. Mi cabeza se ha puesto a comparar, y si bien es cierto que la misión marciana ha costado unos 2.500 millones de dólares, no es menos cierto que en El Cañarete solo se pretenden arreglar 180 metros. Una obra que ya lleva unos cuantos millones gastados y mas de dos años con la misión de fijar unas rocas y ponerles una malla.

Mientras el Perseverance investiga si hubo vida microbiana en otros momentos de la historia del planeta, en El Cañarete no se sabe si son las cabras montesas las que tiran las piedras a la carretera. No hablemos de comunicaciones. En California se recibía la señal del orbitador de la NASA desde Marte sin interferencias. Un sonido limpio y fuerte. En la zona sur de Aguadulce no solo no hay fibra óptica, sino que la señal normal de WIFI te permite descargar un mp3 de pocos minutos en un cuarto de hora, eso con suerte.

Hay tres naves orbitando el planeta rojo y la NASA habla de atasco. La semana pasada un accidente en la A-7 a la salida del aeropuerto de Almería provocó que Aguadulce quedara colapsado hasta en las calles adyacentes a la avenida principal.

El hombre ya ha pisado la Luna y ha llegado con sus máquinas a Marte. Quién sabe, lo mismo algún día el hombre podrá ir en bicicleta de Aguadulce a Almería sin tener que atravesar la sierra de Enix.

El hombre ya está en la circunvalación de Marte, la misma especie que no puede arreglar El Cañarete. La conclusión es clara: el hombre ha podido llegar al planeta rojo porque allí no hay cañaretes.

Jose F. Tejada es periodista

 

 

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