martes, 16 agosto 2022

Manifiesto del Colegio de Periodistas de Andalucía por el Día del Orgullo LGTBI

28 junio 2022
Almería
bandera LGTBI

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Este 28 de junio de 2022 se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBTI, una fecha elegida en conmemoración de los disturbios de Stonewall (Nueva York, EEUU) ocurridos hace ahora más de medio siglo (1969). Esta fecha marcó el inicio de los movimientos por la diversidad que, a día de hoy, se celebran en todo el mundo.

La respuesta de la sociedad neoyorquina, ante una arbitraria redada policial en un pub frecuentado por homosexuales, desató las primeras luchas del colectivo LGBTI consideradas hoy precedentes de las marchas del Orgullo LGBTI.

En nuestro país, y especialmente en nuestra comunidad, Andalucía, la historia no fue muy diferente. Apenas 2 años después de lo ocurrido en Nueva York, el 24 de Junio de 1971, en plena dictadura franquista, una redada policial acabó con el arresto de 114 personas y el cierre de varios locales en el Pasaje Begoña (Torremolinos), un lugar para la libertad y la diversidad, donde las autoridades solían no actuar, hasta aquel día.

Los avances en derechos del colectivo LGTBI a nivel mundial, desde entonces hasta hoy, han sido ingentes. No obstante, queda mucho trabajo por hacer. Y en esa labor juegan un papel fundamental los medios de comunicación. Una sociedad que se autoproclama como libre y democrática tiene la responsabilidad de exigir a los periodistas y los medios de comunicación que la conforman, un trato igualitario y respetuoso para con la comunidad LGBTI.

Para muchas personas el reconocimiento de su identidad es un proceso cargado de complicaciones, pues los principales referentes (familia, escuela, medios, …) se encuentran formados mayoritariamente por personas que no forman parte, o no comprenden, la existencia de una identidad diferente a la heterosexual y binaria.

Las referencias en los medios de comunicación hacia las personas no heterosexuales han sido históricamente ignoradas cuando no cargadas de prejuicios, estereotipos, estigmatización, discriminación o incluso humillación. No con ello queremos hacer un discurso pesimista, pues los avances en este sentido son importantes, pero es evidente que queda mucho trabajo por hacer.

No hace falta viajar muy atrás en el tiempo para ver reflejadas situaciones discriminatorias en los medios de comunicación: un ejemplo de ello ha sido el tratamiento de la viruela del mono en ciertos medios o más recientemente la inclusión, en una conocida película, de una escena cotidiana en la que se reflejaba a una familia formada por dos mujeres y su hija, provocaba la ira en determinados sectores. El esfuerzo por parte de los medios y los periodistas debe ser firme y tajante, e imponerse a los discursos de odio, pues de otra manera estaríamos permitiendo que pensamientos retrógrados se vean como naturales, fomentando discursos homofóbicos, lesbofóbicos, bifóbicos o transfóbicos

Es fundamental que los profesionales de la comunicación y las empresas mediáticas hagamos nuestras las tres funciones básicas que se nos atribuyen en la sociedad contemporánea: entretener, informar y formar. Si bien es necesario hacer, en este manifiesto, hincapié en la función de formar, asumiendo una función educativa y de sensibilización para con la sociedad.

Nos corresponde a nosotros, los profesionales de la comunicación, hacer una constante reflexión sobre el ejercicio de nuestra profesión que nos obliga a comunicar con responsabilidad y de manera adecuada sobre los colectivos menos representados y vulnerables, con base en los principios éticos y deontológicos propios del ejercicio del periodismo. Y entre estos colectivos se encuentra, sin duda, el formado por la comunidad LGBTI.

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