domingo, 29 enero 2023

Enfermera referente de centros educativos: el efecto placebo a las demandas de la comunidad educativa

4 febrero 2022
Fdo: Fernando J. Plaza del Pino
Fernando Plaza

Comparte esta noticia en tus redes

La pandemia por la COVID-19 ha evidenciado lo que ya era un clamor social; la demanda de la comunidad educativa de una enfermera escolar en cada centro.

En el curso 2020-2021 la Junta de Andalucía resolvió la necesidad de la atención sanitaria a guarderías, colegios e institutos con la atención telefónica de las llamadas Enfermeras Referentes COVID, enfermeras de los centros de salud que, con muy pocos medios y miles de usuarios para cada una, hicieron un trabajo excepcional atendiendo las demandas de los centros educativos respecto al control de la pandemia. La sociedad tuvo una pequeña muestra de la capacidad de la enfermería para intervenir en centros educativos, así como del potencial de estas profesionales en este ámbito; todos querían más, la comunidad educativa comenzó a movilizarse para que la figura de la enfermera escolar se implantase en Andalucía.

Sin embargo, la Junta de Andalucía ha jugado a la confusión. Aquellas enfermeras COVID han sido reconvertidas en Enfermeras Referentes de Centros Educativos (ERc) y las han llamado enfermeras escolares aunque la Junta sepa de sobra que no lo son. Y las han anunciado en medios de comunicación dotándolas de unas funciones y competencias imposibles de desarrollar; la labor de estas enfermeras, además de continuar sus funciones como referentes COVID desde salud para estos centros educativos, se reorienta y amplia hacia la prevención de la enfermedad, vigilancia de la salud en general, promoción de hábitos y estilos de vida saludables, y la incorporación de la ayuda al cuidado y del autocuidado en los niños con problemas de salud durante el horario escolar.

Valga como ejemplo Almería, una provincia con 103 municipios y una gran dispersión geográfica, con 376 colegios y casi 80 institutos públicos, más los centenares de centros de infantil y decenas de concertados, pues bien, el total de las ERc para todos ellos es de 42. De sobra es conocida la capacidad de la enfermería para asumir altas cargas de trabajo pero en este caso se convierte en una misión totalmente inalcanzable.

Si la Junta de Andalucía sabe que este pequeño número de enfermeras no van a tener ningún impacto en extender la educación para la salud en los centros escolares ni va a conseguir mejorar la salud del alumnado con enfermedades crónicas ni del resto de la comunidad educativa, ¿para qué crean esta figura? 

La respuesta a esta pregunta es clara; para crear un efecto placebo en la sociedad y apagar la demanda de enfermeras escolares. Y parece que lo hayan conseguido. Durante el curso pasado sindicatos, directores de centros, asociaciones de padres y madres, asociaciones de personas con enfermedades crónicas, colegios profesionales y universidades se unieron en Andalucía bajo el lema #EnfermeríaEscolarYA. La creación de esta nueva figura, la ERc, ha creado confusión y ha desmovilizado a la sociedad y, como un medicamento placebo, ha hecho creer que es la solución a los problemas de salud de nuestros escolares y a la falta de formación en hábitos y conductas saludables cuando su actividad será totalmente inocua. Pensar que estas pocas enfermeras, desde su centro de salud, por teléfono, pudiendo hacer solo alguna presencia mensual en cada centro y teniendo que responder a las necesidades de unos 15 centros educativos cada una pueden sustituir a una enfermera escolar es, cuanto menos, inocente.

Una enfermera escolar es una profesional con una formación específica que forma parte del personal del centro educativo,  con las funciones y competencias asignadas a las ERc pero con presencia y tiempo suficiente para desarrollarlas. La figura de la enfermería escolar está implantada desde hace décadas en muchos países de nuestro entorno y en otras comunidades autónomas como Madrid o Castilla-La Mancha con excelentes resultados y con una rentabilidad social, y económica, verificada por numerosos estudios.

Vamos a dejarnos de placebos y exijamos enfermeras escolares, de verdad, en cada centro educativo en Andalucía.

Fernando J. Plaza del Pino es enfermero y profesor de la Universidad de Almería