miércoles, 10 agosto 2022

“El coste ha subido esta campaña un 33% de media, los precios de los productos alrededor del 20%” 

6 abril 2022
Almería
Adoración Blanque

Adoración Blanque, secretaria general de ASAJA

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En hortalizas el incremento del coste desluce el resultado de la campaña, produciéndose una subida adicional que roza los 2 euros el metro

Entrevista a Adoración Blanque, secretaria general de ASAJA Almería.

A estas alturas de la campaña hortícola son muchas las voces que hablan de una campaña excelente, de precios altos ¿puede afirmarse que estamos ante una campaña histórica? 

Para ASAJA-Almería es precipitado lanzar campanas al vuelo, especialmente porque aún nos queda la primavera, que como venimos observando en los últimos años no está siendo nuestro punto fuerte y además este año nos encontramos en un entorno de gran inestabilidad, de subida de costes y de daños en las plantaciones, con lo que es preciso tomar cierta perspectiva.

Para empezar porque estamos ante la campaña más cara de la historia, con una subida media de costes en el sector hortícola hasta el momento del 33%, por ejemplo, insumos como los fertilizantes, la electricidad, o el plástico han subido más de un 50% en la actual campaña lo que supone que cuando llegue el final habrá que hacer números. En estos momentos el incremento del coste es de 1,60 euros el metro, es decir unos 16.000 euros más por hectárea, cifra que, de no contenerse el coste de ciertos insumos, podría incluso ser mayor. 

Es cierto que durante el invierno, las pizarras en origen se han mantenido en un nivel aceptable, que ha permitido a muchos agricultores que venían arrastrando pérdidas de año anterior sacar adelante esta campaña, pero no debemos olvidar que ha habido menor producción debido a la climatología, que ha afectado a la práctica totalidad de los productos.

Por poner un ejemplo, en el pimiento tipo California, la subida de precios al agricultor es de un 4%, una subida moderada si se compara con la subida de cualquier insumo necesario para producir. El tirón de la subida de los precios lo lleva este año el tomate, especialmente el rama y pera, y su principal motivo es la reducción de superficie y producción y la demanda existente de producción durante el invierno ya que otras zonas como Holanda han modificado calendario debido a la situación del coste energético. La subida media del precio del resto de hortalizas ronda el 20% en estos momentos lo que podría no ser suficiente para cuadrar números si los costes siguen subiendo, ya que estaríamos con un déficit ingresos-costes de un 13%.

¿Cuáles son los efectos inmediatos del conflicto en Ucrania en el sector?

Lamentablemente, la situación generada por la guerra de Ucrania ha puesto sobre la mesa un asunto que en ASAJA venimos recordando y apuntando: la importancia de salvaguardar la soberanía alimentaria de Europa, protegiendo su actividad agrícola y ganadera en lugar de poner en marcha medidas que frenan la productividad. Así por ejemplo lo hemos advertido con la Iniciativa del Campo a la Mesa o el Pacto Verde. Si Europa no toma conciencia de que producir menos equivale a importar más y a que eso nos hace depender de un tercero, puede ocurrir lo mismo que pasa este año con los cereales. Creemos que tenemos la oportunidad para dar preferencia a nuestras producciones y para garantizar la permanencia y supervivencia de la agricultura y la ganadería.

¿Cuál es la situación en relación al agua en la provincia?

En el caso del agua, otro tema vital para el sector de la provincia. Con la última incorporación de la comarca del Poniente en situación de sequía y la pertinaz escasez que padece el Levante el asegurar el acceso al agua se convierte en una prioridad. Para ASAJA el agua siempre ha estado en nuestras reivindicaciones y aunque es cierto que nuestros agricultores están acostumbrados a aprovechar hasta la última gota, no es menos cierto que se necesita articular todas las infraestructuras para garantizarla. La sequía extrema que padecemos en la provincia pone de manifiesto la necesidad de contar con infraestructuras hídricas.

¿Está en riesgo el futuro de nuestras plantaciones? 

Afortunadamente en la provincia hemos hecho los deberes y somos un ejemplo de eficiencia, por lo que podemos seguir produciendo, sin embargo, no podemos confiarnos. Con el agua, al igual que ocurre con muchos otros factores, nuestro punto débil es el coste del metro cúbico y la falta de infraestructuras, especialmente en el Levante que lleva 10 años con una desaladora inutilizada y dependiendo de trasvases como el del Negratín, que lleva meses cerrado y con el Tajo-Segura en entredicho. Consideramos imprescindible invertir en infraestructuras que permitan aprovechar toda el agua  independientemente de su procedencia, apostar por un precio que permita seguir cultivando y dar seguridad jurídica a los regantes. 

¿Es suficiente la medida aprobada para reducir el coste del agua desalada? 

Ciertamente el coste del agua es un factor que lastra nuestra competitividad, antes de la espectacular subida de la luz, ya veníamos pagando en algunos puntos de la provincia el agua a precio de oro. Esta campaña este coste se ha disparado, especialmente por la subida de la factura eléctrica que ha alcanzado en los últimos meses un nivel insostenible. Hay zonas en nuestra provincia en las que se paga el metro cúbico por encima de 1 euro, lo que hace inviable la explotación; como ha ocurrido este año en el cultivo de cítricos, por ejemplo.  

En lo que respecta al agua desalada y la bajada a 45 céntimos desde ASAJA creemos que supone un alivio para los agricultores, pero no podemos quedarnos aquí, es necesario trabajar para buscar alternativas y soluciones para los costes energéticos, la factura de la electricidad se ha visto incrementada en esta campaña hasta un 300%, si no se pone freno o se buscan tarifas especiales para el riego el cartel de cierre se verá en muchas explotaciones.

¿Cómo ha afectado la Reforma Laboral a los agricultores?

Los costes de mano de obra suponen casi la mitad del total de costes de las explotaciones hortofrutícolas, de hecho en numerosas ocasiones son uno de los motivos de elección para el agricultor entre un cultivo u otro. Esta campaña ha subido alrededor del 10% el gasto derivado de la mano de obra, impulsado por el incremento del 5% en el Salario Mínimo, si lo sumamos al incremento en las campañas anteriores, se sitúa en casi un 30% la subida de los costes sociales.

Esta es una norma que se ha hecho sin tener en cuenta las peculiaridades del sector, ya no sólo del agricultor o ganadero, sino de los propios trabajadores. Por eso en ASAJA estamos reclamando una mayor flexibilidad con una actividad que está marcada por numerosos factores ajenos al propio agricultor.

Una vez entrada en vigor ¿Cuál es el principal efecto? 

Rigidez laboral, aumento de costes y encarecimiento del despido. Se ha asociado estabilidad con calidad en las relaciones laborales y esto no es así; el hecho de tener temporalidad en el empleo no es sinónimo de precariedad, en el sector agrario la temporalidad se da por las particularidades del sector, que además, en buena medida no dependen del empresario, sino de factores externos como puede ser la climatología. De hecho, dar la opción de tener trabajadores temporales para cubrir necesidades del sector es una de las reclamaciones que desde la patronal estamos solicitando.

Hay que recordar que a partir del 1 de abril los contratos temporales se han convertido en fijos o fijos discontinuos. En este sentido, lejos de cumplir el objetivo de un empleo de mayor calidad se han transformado en un encarecimiento del despido, lo cual viene a incrementar aún más si cabe el coste social en las explotaciones.

En conclusión, esta reforma en el sector no convence ni a empresario ni a trabajador; defendemos la calidad en el empleo y salarios dignos, pero echamos de menos la coherencia del legislador para un sector estratégico como es el agroalimentario.