viernes, 19 agosto 2022

Salvador Miranda: “No quiero ver mis tomates en la mata, los quiero ver en el albarán”

3 febrero 2017
Níjar
Salvador con Tomate 222

Salvador Miranda, técnico agrónomo y agricultor. Campohermoso

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Salvador Miranda Suárez, 42 años. Ingeniero técnico agrónomo. Níjar. Técnico de Megasa y agricultor

El 12 de agosto, Salvador Miranda sembró por primera vez su cosecha de tomates y se hizo agricultor a los 42 años. Salvador termino sus estudios de ingeniería técnica agrónoma y comenzó a hacer prácticas en la empresa en la que luego hicieron fijo, SAT Las Cuerdas. Estuvo llevando fincas de 15 hectáreas de tomate durante 5 años. Luego encontró trabajo en Marruecos. En Tánger asesoraba y dirigía invernaderos de tomate. Allí formó una familia y volvió al Campo de Níjar para trabajar como técnico en Megasa, en donde continúa. El año pasado decidió compaginar el trabajo de técnico de campo con el de agricultor. Alquiló en el paraje El Jabonero de Campohermoso una hectárea de invernadero con 25 años de antigüedad y allí depositó sus más de diez años de experiencia en el sector. Salvador Miranda se puede considerar un científico que utiliza el método empírico en sus cultivos. Inventa, ensaya, experimenta e innova constantemente. En su hectárea, además de la variedad principal, Salvador ha realizado sus propios ensayos y pruebas con diferentes variedades de distintas casas de semillas. Sus experimentos han despertado nuestra curiosidad y nos hemos desplazado a Campohermoso para hablar con él.
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salvador miranda en corto

-¿En tu primera experiencia como agricultor, tenías claro qué variedad querías cultivar?
Hace tres campañas, cuando comencé en Megasa, un agricultor de los que yo visitaba había puesto en su finca tomate en ramo, de la variedad Delyca RZ, y tenía dos pruebas precomerciales que se identificaban con los números 74-217 y 74-219. Cada semana acudía a la finca, controlaba e iba haciendo el seguimiento de las dos variedades. Tanto al agricultor como a mí nos gustaba más el 219. Veíamos una planta más vigorosa, resistente, con más calibre, y nos convenció mucho más. Al año siguiente, estas variedades se convirtieron en comerciales y resultó que el 217 se llamó Ramywin RZ y el 219, Raymos RZ.
En la campaña siguiente hice el seguimiento a algunos agricultores que pusieron Raymos RZ y me volvió a gustar. O sea, cuando seleccioné la variedad principal la conocía desde que era un número precomercial. Por tanto, este año lo tenía claro, he puesto Raymos de Rijk Zwaan.

-¿Y las pruebas precomerciales?
A mí me gusta inventar, innovar, experimentar, investigar. De los agricultores que visito por mi trabajo, pedí a alguno unas bandejas de su cultivo principal. A uno que tenía Ateneo, le pedí una bandeja y puse dos líneos de Ateneo en medio del Raymos. A otro agricultor le pedí una bandeja de Ganges y puse otros dos líneos. Como la variedad principal que tenía sembrada era de Rijk Zwaan, su ténico en la zona, Maria del Mar, me aconsejó que probase el 74-222, una variedad nueva que se quería probar en el Campo de Níjar. Y como me gusta experimentar, puse otros dos líneos de 222.

-En total …
Comencé poniendo dos líneos de Ganges (Zeraim), otros dos de Ateneo (Fitó), y dos líneos de la variedad precomercial 74-222 (Rijk Zwaan), en el resto de la hectárea Raymos RZ, como variedad principal.

-Sembraste cuatro variedades distintas de tres casas de semillas diferentes, ¿cómo fue el experimento?
Al principio el que menos me gustó fue el 222 porque salían las hojas muy “espinguetás”, tiesas; los ramos brotaban muy para arriba como si estuviesen cantando algún himno nacional, no me gustó. Pensé que me había equivocado con esta prueba pero luego me ha sorprendido gratamente.

-¿Qué pasaba?
Este tomate tiene una característica especial, le gusta mucho la luz y aguanta muy bien el calor. La mata estaba fea por el blanqueo. Yo tenía el invernadero blanqueado porque en agosto cogía temperaturas de 45 grados. A primeros de septiembre quité el blanqueo y la mata dió un cambio maravilloso, a pesar de las altas temperaturas alcanzadas en ese mes. Volvieron las hojas a su sitio, los ramos se colocaron bien, y la planta dio un giro espectacular. A la planta le faltaba luz. Es una planta que se adapta muy bien al calor. Yo diría que es para plantarla en la última semana de julio.

-¿Cómo se comportó el resto de variedades?
Yo contaba los ramos que llevaba recolectados de cada variedad y los anotaba. Cuando llevaba un mes y medio de cultivo, había cogido un ramo de tomates del Ateneo, dos del Raymos, otros dos del Ganjes, y tres ramos del 222. Todos puestos en la misma fecha. Imagínate un ramo más por mata. Además, de todos los tomates que he puesto en esta campaña, el único que no ha tenido “agüelicos” ha sido el 222. (Agüelicos se les llama cuando el tomate se queda pequeñito por un mal cuaje).
El Ateneo me ha dado muy buenos tomates, da gusto ver los ramos en las matas, pero es más lento que el caballo del malo, porque no madura. Yo no quiero ver los tomates en la mata, los quiero ver en el albarán.

74-222 Ramo sin trabajar 2-Por consiguiente ¿qué conclusiones sacas?
Ese tomate, el 74-222,  yo lo veo muy interesante para la zona esta de Campohermoso y San Isidro, que por el tema del frío en el invierno, estamos obligados a hacer dos ciclos de cultivo. En el Campo de Níjar esta variedad permite adelantar la plantación. Es un tomate que hace muy buen calibre, y más cuando se le despunta la cabeza. En esta zona que el agua no es buena, a los agricultores que no consiguen hacer calibre, estos tomates les tiene que venir bien. Y luego, otra ventaja añadida es que, al ser un tomate muy rápido, a la hora de madurar, si lo siembras a finales de julio, puedes poner sandía temprana con el invernadero limpio.
Estoy harto de ver a gente que pone tomates y tienen que meter líneos de sandía en medio porque no han terminado de coger todavía los tomates. Eso no me gusta.

-¿Aconsejarías el 74-222 como variedad temprana?
Yo la considero mas bien una variedad extratemprana. En lugar de ponerla el 12 de agosto como la puse, lo pude hacer la segunda quincena de julio, perfectamente. Yo ya he arrancado las pruebas el 20 de enero, aunque aún mantengo el Raymos. Si hubiera sembrado todo de 74-222 el 20 de julio, habría terminado a final de diciembre, con lo cual hubiese podido poner sandía temprana con el invernadero limpio; y así no tengo que meter sandías en medio de los tomates.

-¿Cuántos kilos has cogido por metro y cómo se ha vendido el producto?
Del 74-222 he cogido de media 5,40 kilos el metro. He tenido 7-8 ramos hasta el alambre. Esta variedad tiene los ramos muy juntos y permite hasta 8 en un invernadero bajito como el mio. En cuanto a su comercialización, se ha vendido el 97 por ciento en el primer corte de la subasta. También es verdad que este año, al haber más necesidad de género, todo vale. De cualquier forma, los tomates hay que verlos.

-¿Has hecho algún otro experimento?
He hecho un invento raro. He puesto líneos dobles, como tiene todo el mundo aquí. En el líneo que da a solponiente, he puesto planta normal de Raymos sin injertar en todos los goteros, y cuando he llegado al alambre le he cortado la cabeza. Eso fue el 12 de agosto. Una semana después, el 19 puse en el segundo líneo Raymos injertado, pero lo dejé caer por el alambre. El primero lo he puesto en todos los goteros y el otro lo he dejado a dos brazos, un gotero sí, otro no. En definitiva es el mismo número de brazos, pero como yo quería llevar la mata a ciclo largo, la he injertado para dar más fuerza a la raíz y así aguantarla más.

Distacia entre ramos-¿Cuál era el objetivo?
Busco sacar el mayor número de kilos en invierno, que es cuando más precio hay, y luego cuando bajan los precios lo que busco es calidad. He tenido dos plantas por metro, que es mucho, pero ahora me quedo con la mitad para primavera. Las plantas van a seguir produciendo en los próximos meses, que habrá más luz, los días serán más largos y hará más calor. En esas condiciones, la planta te escupe los tomates más rápido también.

-¿Te están saliendo las cuentas?
Tengo que coger 10 kilos por metro para cubrir gastos. Mi objetivo son 12 kilos. Empecé a recolectar el 1 de noviembre y llevo 5,40. Quiere decir que la mitad de la producción ya la he conseguido en dos meses y medio.

-¿Has terminado las pruebas esta campaña, tienes clara la variedad que vas a poner la próxima?
Aunque nos ha dado doble trabajo, pues entras a recolectar más veces, voy a poner el 74-222 como variedad principal. Nos permite lograr los objetivos en meses de invierno con menos luz y más frío.

Agradecemos a Salvador su sinceridad, claridad, valentía y el compartir sus valiosos experimentos con nosotros. La próxima campaña, nuestro técnico/agricultor pondrá su variedad favorita de tomate en ramo que ya no será el 74-222. Tendrá un nombre comercial que bien podría ser el del nuestro protagonista de hoy, Myranda, escrito así, pues los productos de Rijk Zwaan llevan la “y”, para indicar que el producto es resistente al virus de la cuchara.