domingo, 14 agosto 2022

“Lo que sí se ha llegado a concentrar es la demanda, pero para comprar más barato”

22 junio 2013
El Ejido
Francisco Ramírez. A Pie de Invernadero

Francisco Ramírez Artero

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Francisco Ramírez Artero es un agricultor y también un pequeño comercializador. Junto con otros 30 compañeros, vende sus productos directamente en destino y está consiguiendo demostrar que la solución al problema de los precios no pasa exclusivamente por la concentración de la oferta, sino por mejorar un sistema de comercialización que, en su opinión, “falla”. Ramírez asegura que su empresa no tiene nombre, ni publicidad y ni falta que le hace porque lo que interesa es que los agricultores que forman parte de este grupo tengan una buena rentabilidad.

¿Cómo surgió este proyecto?

Este sistema empieza como algo familiar. Empezó mi padre en 1981 con nuestros productos y hará 10 años del resurgir del grupo.

¿Cuántos agricultores forman ahora este grupo?

Más de 30 agricultores. De hecho, hoy en día, somos un grupo bastante importante. Son agricultores que estaban en subastas, pero que no se quedaron satisfechos con los precios.

¿Cuánto producto comercializan?

Unos 10 millones de kilos.

¿Cómo es su sistema de ventas?

El sistema de ventas también es por comisión, igual que las alhóndigas. La diferencia es que nosotros hemos quitado de en medio un intermediario. De hecho, muchos clientes hablan directamente con el agricultor.

Se puede decir que les va bien…

Ha habido un resurgir del grupo. Ha sido escandaloso en el último año, ya que usted va al mercado y sólo ve género del grupo. Se nota porque no ves marcas en las cajas. De hecho, nosotros vamos con cajas genéricas y no queremos anunciarnos porque el que compra nuestro producto ya sabe cuál es. No ves grandes firmas. Eso se va ya directamente a cadena y hay un sistema de venta nefasto, porque una cooperativa que te va a mandar el producto en febrero te lo vende en junio sin saber lo que va a valer. Nosotros vamos al día con el precio. Tomamos como referencia la subasta y si hoy vale 80 céntimos de euro, pues así lo vendemos, si vale 30 céntimos, pues 30. No tenemos por qué dar un precio final.

¿No están cerrados a otros agricultores?

Bueno, de hecho, en los últimos días ha habido una avalancha de agricultores. Todos los días llama gente porque empiezan a vender a 10 céntimos en la subasta, porque no les compran las sandías… Ya no cogemos gente, salvo que alguno de los clientes me diga que le hace falta, por ejemplo, más pepino. Entonces, calculas y te buscas a algún agricultor que tenga una hectárea o alguien que vaya a la subasta y te traiga diariamente un par de palés.

¿O sea que si usted capta a algún cliente fuera es cuando tendría que captar aquí a algún agricultor?

Exactamente. Ése es el trabajo que yo hago e intento no salirme de mi forma de trabajar. Yo no quiero llegar a 100 millones de kilos, porque creo que no es la forma y que se nos escaparía de las manos. Igual que le digo que empezamos de una manera familiar, también le digo que el 80 por ciento de los agricultores que hay aquí conocen a su cliente personalmente. Suelen venir cada tres o cuatro meses y hablan por teléfono con él.

¿Por dónde pasa el secreto de su éxito?

Nuestro éxito está en la calidad y en la frescura del género porque el producto que se recolecta esta mañana llega a mercado esta noche. Lo que va para Madrid se va a vender en siete u ocho horas, mientras que lo se ha vendido en la subasta de hoy también llega a Madrid esta noche, pero está recolectado de ayer y no ha estado en cámaras y llega en otras condiciones. Nuestros clientes saben con qué producto trabajamos y cómo es.

¿Los clientes se acercan a ustedes o ustedes a los clientes?

En mi caso ha sido de manera paulatina. Vas conociendo gente, empiezas poco a poco… Yo tengo tres grandes clientes que son a los que abastezco y luego tengo tres o cuatro más pequeños con los que también trabajo habitualmente, pero que me piden cantidades pequeñas porque tienen otra gente que les suministra. Incluso a veces tengo clientes que les suministran a alhóndigas, pero no por compradores. La alhóndiga se queda con producto para no dejar caer precios y lo mandan al mercado a cómo se lo compren.

Trabajan con los distintos mercas de España…

Sí, con Mercamadrid, Mercabarna, Mercazaragoza y algo en Valencia y Málaga.

¿Cómo les ha ido la campaña otoño e invierno?

Este año ha ido muy bien, en general. Los últimos tres años podemos decir que han ido bastante bien.

¿Van a ampliar el número de productos con los que trabajan?

De momento, no. Nos gustaría aumentar un poco el precio. La única forma de ganar más dinero es reduciendo costes, de momento no hay otra.

Ustedes son un claro ejemplo de que a los agricultores les pueden ir bien sin necesidad de hablar de la concentración de la oferta por la que abogan tantos últimamente.

Para nosotros es al revés. Yo creo que o que el que negocia no sabe lo que está haciendo, porque no es normal, o esa propuesta no es la correcta. Deben cambiar las formas o el negociador.

Cuando escucha hablar de la concentración de la oferta como solución al problema de los precios, ¿qué piensa?

¿Sabe lo que creo? Que lo que sí se ha llegado a concentrar es la demanda, pero para comprar más barato.

Si la calidad de sus productos es muy buena, que lo es, si los consumidores están dispuestos a pagar más dinero por un producto de calidad, ¿qué es lo que está fallando?

Lo que falla es el sistema.

Cuando usted habla de que falla el sistema, ¿a qué se refiere? Porque hay gente que también les acusa a ustedes, a los pequeños comercializadores, de romper el mercado.

Mire, las grandes comercializadoras se quejan mucho de que los costes de comercialización que tienen, a veces, superan los 30 céntimos por kilo, sin incluir el transporte, sólo el manipulado. Pero realmente no sabemos quién es el que pone ese precio, ni si ese es el coste, porque no creo que cueste 30 céntimos lavar un kilo de pepinos o lavar un kilo de pimientos. Nosotros no lavamos los pepinos, ni limpiamos los pimientos.

Cuando habla de que falla el sistema, ¿se refiere también al exceso de intermediarios? Esto ustedes no lo tienen.

Sí. Creo que el intermediario, como en muchos sectores en este país, se queda con gran parte del beneficio de la mercancía. En nuestro caso, si mira usted los coches que hay en el grupo, no verá ni Mercedes ni BMW. Es una forma más de trabajar. También es cierto que yo que veo mucho mercado, a partir de ahora y hasta octubre, por ejemplo, en Mercabarna, los agricultores de la zona meten un montón de género en el mercado en las mismas condiciones que nosotros o peores y no rompen ningún mercado. Hay veces que el género vale un dineral.

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Un comentario

  1. Una cadena como Aldi o Lidl no va a pagar más por un producto simplemente porque sea de calidad. Es una gran empresa y va a optimizar su beneficio pagando lo menos posible. Es posible que este modelo funcione para mercados muy pequeños (como Mercamadrid), pero se queda obsoleto si tratamos con las grandes cadenas centroeuropeas.

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