viernes, 7 octubre 2022

La agricultura de Almería es la que más hortalizas produce y más empleo genera por metro cúbico de agua consumido

6 junio 2013
Almería
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Un momento de la inaguración de la jornada.

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Según la Fundación Cajamar, una hectárea de invernadero de Almería consume de media 4.400 metros cúbicos de agua al año, y por cada metro cúbico obtiene una productividad de 14,2 euros

La agricultura intensiva de Almería es una de las que mejor uso hacen del agua de riego y, sin duda, la que más provecho saca a este recurso escaso. Según un estudio de la Fundación Cajamar, una hectárea de invernadero de Almería consume de media 4.400 metros cúbicos de agua al año. Y por cada metro cúbico de agua de regadío obtiene una productividad de 14,2 euros. En Navarra, una hectárea de hortalizas necesita 6.200 metros cúbicos de agua al año, y produce menos de un euro por metro cúbico. Es decir, necesita un 30% más para producir casi 16 veces menos. Asimismo, por este elevado grado de eficiencia, la agricultura intensiva almeriense, es también la que más empleos genera: cuatro veces más que la media de Andalucía. Esta eficiencia en el uso del agua tiene su base en la excelente gestión del riego en la parcela; la mejora permanente de los sistemas de regadío, así como la información y los conocimientos sobre programación de riego de los agricultores almerienses.

Así lo ha puesto de manifiesto esta mañana el delegado territorial de la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, José Manuel Ortiz, en Huércal-Overa, en el acto de inauguración de la jornada técnica ‘Mejor gestión y utilización del agua de riego en Andalucía: ecoeficiencia’, un acto organizado por la Asociación de Regantes de Andalucía (Areda), en el que, en representación de la Consejería también han participado como ponentes el director general de Estructuras Agrarias, José Antonio Salinas, y de Planificación y Gestión del Dominio Público Hidráulico, Javier Serrano.

Pese a estos datos, el delegado de la Junta no ha ocultado las dificultades a las que tendrá que enfrentarse el sector agrícola y ha advertido de que “no podemos olvidar la situación de crisis y el escenario que nos encontraremos a partir del próximo año, un escenario impredecible, pero en el que el sector agrícola tendrá que hacer frente a reducciones de recursos presupuestarios procedentes de ayudas europeas, un escenario en el que los pagos directos estarán condicionados al cumplimiento de requisitos ambientales. En definitiva, una disminución en el nivel de apoyo a la agricultura”.

Sin embargo, según Ortiz, «si continuamos optimizando los limitados recursos hídricos y conseguimos mejorar los resultados económicos y sociales, podremos encarar mejor el futuro, cumpliendo de esta forma los objetivos marcados por la Directiva marco europea para 2015, acercándonos cada vez más a la gestión integral del agua y por tanto a su sostenibilidad”.

La horticultura de Almería, desde luego, parte de una posición de ventaja en comparación con otras. Y esto, según ha detallado el delegado de la Consejería, se debe al trabajo y el esfuerzo que han realizado a lo largo de las tres últimas décadas los agricultores, con el apoyo de la Junta de Andalucía. “Hace tan sólo unas décadas, la escasez de agua de la provincia era un factor limitante para el desarrollo de la agricultura intensiva, una agricultura que en los años ochenta consumía en torno a los 7.000 metros cúbicos por hectárea y año, ya que se regaba a manta. Esta situación era insostenible. Por eso, en los noventa, gracias a la actuación conjunta de los regantes y la Consejería de Agricultura se consiguió generalizar el sistema de riego por goteo, reduciendo las pérdidas y el consumo un 40%”.

En los años siguientes, tal y como ha recordado Ortiz, el sector y la Junta han seguido invirtiendo para garantizar que el agua que necesitaba una agricultura de vanguardia no fuera un factor limitante: plantas desalinizadoras como la de Cuevas del Almanzora o Rambla Morales; la planta de ozono para la reutilización de aguas depuradas de la ciudad de Almería en el riego de cultivos de la comunidad Las Cuatro Vegas, son algunas de las inversiones acometidas en estos años. Desde mediados de los noventa, los regantes almerienses y las Administraciones han invertido más de 210 millones de euros en la provincia, cantidad que supone más del 50% del total de Andalucía. De esta inversión, más de 100 millones de euros han sido de fondos públicos.

En los cinco últimos años, la Junta de Andalucía ha apoyado iniciativas de regantes almerienses con la aprobación de resoluciones de subvención por un importe global de unos 16 millones de euros, unas actuaciones de las que se benefician casi 15.000 explotaciones, con más de 26.000 hectáreas de cultivos. Entre otras actuaciones, el delegado de la Consejería ha citado las de las comunidades de regantes de la Zona Norte de Huércal-Overa; la del Acuífero Sierra de Gádor, de El Ejido; la de Pulpí y la de Cuevas del Almanzora, así como la de la Comunidad de Usuarios Comarca de Níjar.

Pese a todo lo que se ha hecho hasta ahora, Ortiz ha advertido de que no se puede caer en la complacencia, y ha insistido en la necesidad de seguir trabajando para conseguir un modelo de agricultura más competitiva, pero a la vez más sostenible, basado en un aprovechamiento aún más eficiente del agua. Y este, precisamente, es el objetivo que se marcaron la Junta de Andalucía y 16 entidades –sindicatos, empresarios, organizaciones agrarias, asociaciones de re-gantes (entre ellas Areda), ecologistas, y la Fundación Cajamar, entre otras-, cuando elaboraron la Agenda Agenda del Regadío Andaluz-Horizonte 2015.

De acuerdo con la programación recogida en la Agenda del Regadío, en la provincia de Almería se prevé la modernización de casi 26.000 hectáreas de invernadero, una modernización que permitirá el incremento anual de la producción. Asimismo, la Agenda contempla actuaciones de mejora de unas 2.000 hectáreas de regadío de la cuenca hidrográfica del Segura, buena parte de la cual afecta a la zona noreste de la provincia.

“Fábricas de agua”
El director general de Planificación y Gestión del Dominio Público Hidráulico, Javier Serrano, que ha intervenido en la ponencia sobre ‘Revisión de los Planes Hidrológicos’, ha hablado sobre la política hidráulica y de la de obras de la Junta de Andalucía, unas políticas que, según ha subrayado, consideran el agua como un factor de crecimiento del nivel y de la calidad de vida de los ciudadanos, pero “no como un bien comercial, sino un patrimonio que debemos conservar”.

En su análisis de las cuencas hidrográficas de Andalucía –las intracomunitarias y las intercomunitarias-, Serrano ha analizado con más detalle la situación y las previsiones del subsistema de la Cuenca del Almanzora, una comarca que con 23.380 hectáreas de cultivos, tiene una demanda anual bruta de 111 hectómetros cúbicos de agua, lo que en la actualidad acarrea un déficit hídrico de 25 hectómetros. Hoy por hoy, las eficiencias en la red de riego oscilan entre el 60 y el 80%, lo que significa que hay que trabajar para mejorar esta situación.

Según el director general, con el incremento de los recursos netos disponibles -desalación, modernización de regadíos y conexiones, y la reutilización de aguas- se podrá acabar con la sobreexplotación actual de los acuíferos y se mejorará la situación de las aguas subterráneas, con lo que se reducirá la infradotación de la agricultura y podrán atenderse los incrementos de demanda que se produzcan en el futuro. El objetivo es que el déficit hídrico actual de la comarca se salde poco a poco, y que en el horizonte de 2027 esté en menos de 3 hectómetros cúbicos al año.

Binomio agua-energía
Por su parte, el director general de Estructuras Agrarias, José Antonio Salinas, en su intervención en la ponencia sobre ‘Modernización de Regadíos: eficiencia y autosuficiencia energética’, ha destacado la importancia del regadío andaluz y el momento actual en el que se encuentra, “caracterizado por la modernización de los regadíos que permiten el ahorro de agua y un incremento del consumo energético”. El objetivo, según ha señalado, es alcanzar el binomio agua-energía, es decir, ahorrar agua y hacer un uso óptimo de la energía.

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