sábado, 21 mayo 2022

«Los fitosanitarios seguirán siendo necesarios para el desarrollo de la agricultura sostenible»

14 julio 2014
Almería
Cecilio Fernández

Cecilio Fernández Vicente

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Cecilio Fernández Vicente es experto en fitoquímicos

Más de 30 años de experiencia en el sector avalan a Cecilio Fernández Vicente como un experto en el mundo de los fitoquímicos. Actualmente es el responsable técnico de hortícolas en España en una conocida internacional de fitosanitarios, (BASF).

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Cecilio Fernández

-Buenas tardes Cecilio ¿Qué tal estás?
Buenas tardes, muy bien, trabajando mucho, como siempre. En estos últimos años hemos conseguido lanzar tres nuevos productos al mercado para ayudar a los agricultores a combatir plagas y enfermedades en los cultivos.

-Ya que perteneces al mundo de fitosanitarios, ¿crees que la lucha biológica va en contra de vuestros intereses?
Absolutamente, no. En este momento hay cooperación entre ambos en lo que es la lucha integrada. De hecho, considero que los fitosanitarios son, y van a seguir siendo, necesarios para el desarrollo de la agricultura sostenible.

-Recientemente se han publicado interesantes titulares, ¿qué opinión te merecen?
 “Agricultores de melón y sandía no confían en la fauna auxiliar.”
Como sabéis, en esta campaña el virus de Nueva Delhi, transmitido por la mosca blanca, Bemisia tabaci, ha afectado a las cucurbitáceas. En general, la fauna auxiliar mantiene la población de mosca blanca a bajos niveles, pero este caso, con cualquier mosca que haya infectada ya se empieza a transmitir el virus. Para luchar contra virus de momento la única vía es la resistencia genética. Por lo tanto, esto no implica un fracaso en la lucha biológica, sino que da más lugar a la lucha integrada, que considero que es necesaria.

“Objetivo: residuo 0.”
Yo creo que el residuo 0 es alcanzable, se pueden conseguir hortalizas sin residuos químicos. Un ejemplo de ello es el uso de bioplaguicidas, ejemplo “Bacillus subtilis, Bauveia vesiana, virus de la polihidrosis…” Habría que utilizar una protección inteligente, utilizando todos los medios posibles, coordinando momentos de aplicación y productos, para obtener la máxima eficacia, con el menor nivel de residuos.

“El 25% de tomates y pimientos almerienses están libres de residuos”.
No veo que sea una cifra exitosa, de hecho, se puede superar haciendo una mejor proyección de los recursos. Yo creo que podríamos llegar hasta un 100% de productos libres de residuos. Ahora bien, hay quién podría plantearse ¿Qué se entiende por residuos?

-¿Qué nos puedes contar sobre la famosa agricultura ecológica?
Sería ideal conseguir productos de manera 100% ecológica. Sin embargo, esta de manera exclusiva no sería suficiente para alimentar a la población mundial. De hecho, sigue existiendo la agricultura ecológica ahora mismo, se da en ciertas zonas como en países del tercer mundo, pero claro, cada vez hay mayor número de personas. Por lo que en el mismo o en menor suelo cultivable habrá que conseguir cultivar más, además de producir sin residuos y de manera sostenible. Aunque parezca utópico, es el objetivo a alcanzar.

-¿Cómo crees que son valorados los productos fitosanitarios desde el punto de vista del agricultor?
Los agricultores tienen que saber cómo hacer lucha integrada. Esta debe incluir medios culturales (uso de mallas, podas, manejo del cultivo y riego adecuados…), insectos auxiliares que parasitan o depredan las plagas y los productos fitosanitarios, ya sean químicos o biológicos como hongos, bacterias o virus. Además, debe hacerse todo ello adaptándose a las exigencias del mercado.

-¿No crees que hay exigencias excesivas al agricultor por parte del mercado?
Yo diría que hoy en día las exigencias van más con fines comerciales que con la salud del consumidor. Si el supermercado fija que el límite máximo de residuos sea el 30% del establecido por la normativa europea, está claro que no hay base científica, ya que los LMR’s (mg de materia activa/ kg de fruto) fijados por la Unión Europea se consideran totalmente seguros para los ciudadanos. Aunque se superase ese límite fijado por los grandes comercios sería necesaria una ingesta de cientos de kilos del fruto para que pudiera intoxicarse, con lo que es poco probable que se dé el caso. Por lo tanto, esta exigencia viene impuesta por la oferta y demanda.

-¿Cómo puede mejorar el prestigio de nuestro campo almeriense?
Hay que luchar por ello. Necesitamos mayor concienciación, implantar definitivamente la lucha integrada, conseguir mejorar en eliminación de residuos y plásticos, así como minimizar la contaminación de agua. En definitiva, desarrollando una agricultura sostenible.

-En ocasiones se polemiza con la eliminación de ciertos productos fitosanitarios del mercado, ¿cuáles suelen ser los motivos?
Realmente lo que ocurre es que se innova más y aparecen productos con perfil toxicológico más favorable. Por lo tanto, se intentan prohibir productos que siendo igual de eficaces tengan mayor toxicidad. Anteriormente, se podría decir que como no había otros, no quedaba más remedio.

-¿Existe mucha investigación sobre estos productos en España?
La investigación es siempre muy dependiente de la economía del país. Ahora mismo son las empresas privadas las que se dedican a ello mayormente, invirtiendo hasta un 20% de los beneficios a la investigación. Lanzar un producto al mercado suele suponer unos diez años de costosa investigación y es que de cada 2000 materias activas que se empiezan a estudiar cada año, con suerte, conseguimos que salga una al mercado, una década después.

-¿Cuál es el impacto ecológico de los fitosanitarios?
Antes del lanzamiento de un producto se realizan estudios suficientes para evaluar la toxicología tanto humana como en mamíferos, aves y peces. También se analizan efectos secundarios sobre auxiliares (como abejas y abejorros) y otros artrópodos. Además, se evalúa la degradación en suelo y aire, considerando la vida media. Siempre es esencial que se respete la planta a la cual se le aplica, es decir que sea selectivo.

-Con todo esto, ¿se consigue tanta rentabilidad económica?
Es un negocio, por lo que no siempre sale bien. Consideremos que tras diez años de investigación para lanzar el producto, hay solo otra década con la patente, y en ese tiempo debe recuperarse la inversión.

-¿Propician los altos precios el contrabando?
No, realmente el motivo principal suele ser la desinformación del agricultor y la mala praxis de algunas organizaciones, aprovechándose de situaciones de necesidad en momentos puntuales. Aún así el comercio ilegal se da en todas las áreas. Este fin de semana se han intervenido en El Ejido una partida de productos fitoquímicos no registrados. Aunque sinceramente, creo que el agricultor está cada vez más concienciado y el contrabando prácticamente ha dejado de existir.

-¿Qué papel juega la publicidad en la venta de productos hortícolas almerienses?
Por un lado, tenemos a algunos medios de comunicación que hacen, movidos por diversos intereses, publicidad negativa. Esta perjudica claramente la imagen de los productos hortícolas de la provincia. Por ello son necesarias campañas publicitarias positivas, tanto a nivel de organizaciones gubernamentales como empresas privadas, que realmente transmiten la verdadera situación de la agricultura almeriense.

-¿Cómo funciona el marketing en los productos fitosanitarios?
El marketing es siempre esencial en el lanzamiento de un nuevo producto, para que la información llegue a más público. Esto suele incluir publicidad, regalos… aunque lo fundamental es mostrar las bondades del producto a los agricultores y técnicos en campo. Pero especialmente a los técnicos agrónomos, ya que actualmente, el producto que aplique el agricultor debe que estar recomendado por un asesor inscrito en el ROPO (Registro oficial de operadores y productores de medios de defensa fitosanitaria). Siempre interesa verlo en situ, mostrándose la aplicación con testigo, estándar y el producto a testar.

Tras realizar la entrevista, aparece el hijo de Cecilio, Cecilio Fernández Criado. Con 19 años, es la segunda generación de agrónomos en su familia. Siguiendo el ejemplo paterno está estudiando el Grado en Ingeniería Agrónoma en la Universidad de Almería. Nos comenta: “Me interesa la fisiología vegetal, y siempre me he considerado de ingeniería. Me gustaría ayudar en la investigación agrícola para que el campo almeriense sea lo más eficiente posible en un futuro no muy lejano.”