jueves, 26 mayo 2022

Salud incrementa los controles higiénico-sanitarios en restaurantes y bares de Almería

4 septiembre 2018
Almería / Provincia
Cocina restaurante

Cocina de un restaurante

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En los primeros ocho meses se han inspeccionado en Almería 2.124 establecimientos de restauración. Solo el 0,7% de los bares, cafeterías y restaurantes controlados ha presentado deficiencias graves.

Entre enero y julio de 2018, la Consejería de Salud ha inspeccionado y controlado en la provincia de Almería a un total de 2.214 establecimientos de restauración, que son el 42,15% de los negocios censados en el territorio provincial y que supone un 17% más del número de inspecciones realizadas en el mismo periodo del año anterior .

La inspección se realiza en establecimientos de restauración, como bares, cafeterías y restaurantes, con carácter aleatorio o por constatarse algún tipo de posible irregularidad, si bien en las visitas se hace especial hincapié en los establecimientos en los que en otras ocasiones previas se han detectado algunas deficiencias, que en la mayoría de los casos suelen tener la consideración de leves.

De los establecimientos inspeccionados en Almería, un 35,41% han presentado tras la primera visita algún tipo de deficiencia de carácter leve, que si bien no suponen riesgo para la salud pública, conlleva un seguimiento en visitas posteriores para comprobar su subsanación.

Solo el 0,7% ha presentado deficiencias de carácter más grave, que ocasionan el inicio de expedientes sancionadores y la adopción de medidas cautelares, si corresponde.

Las inspecciones mantienen el objetivo de garantizar las condiciones higiénico-sanitarias de los servicios y alimentos ofrecidos a los clientes y comprobar si tienen implantados sistemas de autocontrol eficaces para garantizar los niveles exigidos de salubridad en sus instalaciones y de los alimentos servidos.

Recomendaciones para el verano
Con motivo del periodo estival, Salud recuerda la importancia de extremar las precauciones en la manipulación de alimentos y en la elaboración de comidas, intentando cumplir una serie de recomendaciones.

Estas son: consumir solo alimentos que hayan sido tratados o manipulados higiénicamente; cocinarlos correctamente y consumirlos inmediatamente después de ser cocinados; calentar suficientemente los alimentos cocinados; evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados; asegurar una correcta higiene de la persona que va a manipular los alimentos así como una limpieza adecuada en todas las superficies de la cocina; mantener los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y animales de compañía; utilizar exclusivamente agua potable; no consumir alimentos perecederos que estén expuestos a temperatura ambiente.

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