martes, 6 diciembre 2022

La importancia ecológica de los artos en El Ejido, al alcance de la población en una jornada medioambiental

11 octubre 2021
El Ejido
Artos

Iniciativa medioambiental en Punta Entinas

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Iniciativa organizada por tres colectivos ambientales de la provincia, el Grupo de Anillamiento Rhodopechys de SEO/BirdLife, la asociación de Educación Ambiental ‘El árbol de las piruletas’ y Serbal.

El pasado día 9, con motivo del Día Mundial de las Aves, se llevó a cabo una actividad científico-educativa en los artales de El Ejido con el objetivo de dar a conocer a la ciudadanía del municipio la riqueza e importancia ecológica de este ecosistema a nivel europeo.

La jornada estuvo organizada por tres colectivos ambientales de la provincia, el Grupo de Anillamiento Rhodopechys de SEO/BirdLife, la asociación de Educación Ambiental El árbol de las piruletas y Serbal.

Jornada medioambiental en Punta Entinas con motivo del Día Mundial de las Aves

Diferentes expertos en sus respectivas materias, fueron mostrando, con pequeños itinerarios, la gran variedad de especies de fauna y flora que está representada en la zona. Además mostraron las diferentes técnicas de muestreo para obtener los datos científicos sobre los que se sustenta la catalogación de LIC, Lugar de Importancia Comunitaria, con la que la Unión Europea tiene protegidos los artos de El Ejido.

En este ecosistema semiariado, fragmentado y estrangulado por la agricultura intensiva, predomina el protegido y catalogado legalmente como «vulnerable a la extinción» arto negro, también llamado por los científicos Maytenus senegalensis.

Este arbusto espinoso está acompañado con una gran variedad de especies como el oroval, el azufaifo y el cambrón, todas ellas adaptadas a las condiciones climáticas de escasez de lluvias, vientos dominantes y gran insolación.

Esta variedad florística ofrece alimento, zonas de reproducción y de refugio a una gran cantidad de especies de fauna, como las salamanquesas común y rosada que los visitantes pudieron observar concienzudamente tras su captura. A su vez, a través de sus rastros y de los restos encontrados, se puso de manifiesto la gran variedad de insectos y pequeños mamíferos que se pueden encontrar en la zona, como pequeñas musarañas, ratones, conejos y erizos.

Los participantes también pudieron asistir a una jornada de anillamiento donde en apenas cinco horas se capturaron, con las redes de niebla y ayudadas por los reclamos de cantos, 14 aves de 10 especies diferentes, como la curruca cabecinegra, el serín verdecillo y la tarabilla común entre otras, lo que viene a indicar la enorme y variada riqueza de especies de este magnífico patrimonio natural de los ejidenses.

Durante la jornada participaron más de una treintena de personas que pusieron de manifiesto el interés de la población por conocer este enclave que tantos recursos y servicios han ofrecido a lo largo de la historia de la humanidad a los habitantes de la zona.

Se trata de la cuarta jornada celebrada en el mismo lugar durante este año. Una iniciativa que los organizadores quieren seguir potenciando porque «solo la constancia en transmitir conocimiento, en hacer ciencia y educación ambiental conseguirán que la ciudadanía empiece a valorar y a exigir su protección y conservación a las autoridades competentes».

Los colectivos organizadores valoran muy positivamente el interés y la sorpresa de los transeúntes interesados cuando descubren la biodiversidad de la zona, los cuales se lamentan al mismo tiempo del pensamiento negativo generalizado que gran parte de la ciudadanía, administraciones y sector agrícola tienen sobre los artos. El motivo, sospechan, es la sensación que se tiene en la comarca de que hablar de conservación, de naturaleza, de espacios protegidos es ir contra la agricultura y el desarrollo de los invernaderos.

En este sentido, hay que recordar el contencioso de algunos propietarios que provocó, en 2020, la descatalogación de 75 hectáreas del LIC, lo que reduce la zona protegida a solo 189,36 hectáreas. No hay que olvidar que este ecosistema ocupaba 26.000 hectáreas por todo el poniente de Almería antes de la llegada de la agricultura intensiva y estas actividades de concienciación y sensibilización sirven “para, al menos, ayudar a proteger lo que nos queda”.