sábado, 13 agosto 2022

A piñón y sin motor: ciclismo de resistencia por el Circuito de Almería con el Trackman

28 julio 2014
Tabernas
Ciclismo extremo en el Circuito de Velocidad de Almería

Antonio Ríos, médico de la UD Almería, un ciclista más

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Un centenar de ciclistas formaron parte de los 27 equipos que en Tabernas rodaron 12 horas seguidas

La Trackman Cycling no ha sido más de lo que prometía, y esa expresión no significa que haya sido poco. Todo lo contrario, ha sido mucho, tanto en parámetros de espectador como desde el punto de vista radicalmente distinto del deportista rodador en el interior del trazado del Circuito de Velocidad de Almería. Tabernas con su desierto y con su sol radiante y casi justiciero puso a prueba a los ciclistas que se atrevieron con el reto, el de pedalear durante doce horas consecutivas, en equipos, intentando dar el mayor número de vueltas posible a la pista con sus subidas y bajadas.

Decir que hizo mucho calor es no aportar nada porque eso ya se sobreentiende, como el valor al soldado o al deportista extremo sea cual sea su especialidad. Se da la circunstancia de que además varios de los enrolados en esta misión no imposible pero sí realmente exigente son personas que no solo hacen bicicleta, sino que se entrenan en triatlón o en pruebas de fondo. Y es que el Circuito se llama así, de Velocidad, pero lo más importante era regular fuerzas para mantener un ritmo vivo durante todo el día, a la máxima velocidad que se pudiera mantener durante un evento de más de 40 grados y asfalto caliente.

El trazado almeriense consta de unos cuatro kilómetros, que uno a uno fueron superando los integrantes de cada equipo dándose los relevos oportunos según la normativa que se publicó en su momento en este mismo medio, cuando fue presentado un evento pionero pero que a buen seguro tendrá repetición. De ocho de la mañana a ocho de la tarde las motos, o los coches, que para eso se es banco de pruebas de escuderías y marcas varias, dejaron sitio a las bicis que no eran la famosa Espada de Miguel Induráin pero que sí recordaban las míticas escenas del intento del récord de la hora, hombre y máquina solos contra el crono.

Las escuadras se dividieron en dos modalidades según su número de integrantes, dos o cuatro, y sin límite máximo de vueltas al circuito de cada uno, pero eso sí, únicamente un corredor de cada equipo en la pista al mismo tiempo. Sí había mínimo, que era el de cinco vueltas, y una vez cumplidos esos 20 kilómetros por parte de cada ciclista el resto era problema de la formación en cuanto a desgaste o poderío físico de sus hombres o mujeres. Así, la victoria en la modalidad de cuatro fue para Doce Horas Puerto Lumbreras Treck, especialista en la materia, a quien siguió Ego Running de Almería. En cuanto a la de dos integrantes, el ganador fue Entrevinos seguido por DeWe Eolo. En mixta el mejor fue Club Tri Dulce y en categoría femenina el Martínez Olm.