jueves, 26 mayo 2022

Todo un caballero, hasta con el club

4 abril 2012
Almería
Alcaraz seguido de Bonillo

Bonillo va por detrás de Alcaraz hacia la sala de prensa

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Lucas Alcaraz lamenta no poder concluir un trabajo que está seguro de que podría haber cumplido

El tiempo de Lucas Alcaraz ya ha concluido. Y se ha ido como vino, casi sin hacer ruido. Tras la historia de Zubeldía la salida más factible, que seguro que no la más deseada, fue la del granadino, que del Almería ha sacado algo nuevo en su trayectoria: es la primera vez que lo cesan entrenando en Segunda División en toda su carrera, que consta de más de 280 partidos en la categoría. A pesar de eso y de que los motivos son difíciles de entender, ya que el equipo no ha salido en todo el año de puestos de playoff, a lo más que ha llegado es a reconocer que no se lo esperaba para nada, entre otras cosas porque el ‘apercibimiento verbal’ no ha llegado en ningún momento antes de la ‘expulsión’: «con el presidente, sólo en el desplazamiento de Las Palmas, pero cosas informales dentro de un viaje y tampoco mucho rato; no ha habido ningún contacto previo en ningún momento».

El ya exmíster de la UDA se ha sentado en la rueda prensa de despedida formal con José Juan Bonillo, consejero delegado del club, quien ha afirmado que el trabajo ha sido bueno, tanto el de Alcaraz como el de su cuerpo técnico, por lo cual le ha dado las gracias públicamente en nombre del Almería. Pero la decisión había que tomarla: «no fue fácil y se tomó al filo de las doce la noche única y exclusivamente por temas deportivos, de resultados; el consejo estimó que era necesario darle un giro a la tendencia que llevábamos en este momento y así se le comunicó a Lucas anoche».

Ante esto, y apuntillando que el equipo no pierde, sino que empata, Alcaraz ha manifestado que ni por resultados -con la peor racha «el equipo está manteniendo la distancia con los anteriormente clasificados»-, ni por vestuario -agradeciendo «a los profesionales su dedicación, ha sido un vestuario muy agradable para trabajar, que tiene ganas de llegar al campo y trabajar y que no hay nada que te retiene la atención del trabajo»-, ni en cuanto a la afición, -«no ha habido, aparte de alguna división, una manifestación en contra como ha habido otras veces con el típico ‘Lucas vete ya'»- hay justificación para esa decisión. Eso sí, y siempre extendiendo su modo caballeroso de ser, ha asumido que «si el consejo tiene ese tipo de sensaciones hay que entender su postura, porque tampoco nos queda mucho más, y respetarla, como es lógico».

Haciendo repaso a su trayectoria en el club, ha dicho estar «bastante satisfecho», al igual que su cuerpo técnico, porque llegaron en julio «en una situación de bastante desencanto, en la que el club tuvo que tomar una serie de decisiones marcadas por, como es lógico, el aspecto económico de prescindir de muchos jugadores, y el ánimo de la totalidad de la platilla en aquel momento era el de querer irse, el de querer jugar en Primera División». Entiende Alcaraz que se ha conseguido recuperar ese ánimo, que se dio confianza al equipo sumando puntos y que después «nos volvimos a reinventar en cierta manera cerca de navidad, con un dibujo un poco más atrevido y también el grupo funcionó ante este estímulo». Muestra de ello ha sido el incremento de rendimiento de futbolistas ahora clave en el juego rojiblanco.

No se ha quejado ni siquiera de contar con tan sólo 18 jugadores en plantilla, asumiendo que aceptó el reto y «a día de hoy estoy completamente convencido de que el equipo va a jugar la liguilla, cosa que me hubiera gustado mucho disputar, y ya ahí pueden pasar mil cosas, además de que si el equipo coge una racha positiva también puede pelear por el ascenso directo». Ha intentado incluso ser un entrenador cómodo para el club en cuanto a la exigencia: «me habéis preguntado muchas veces por el mercado de invierno y en todo momento he aceptado lo que ha dicho el club, e incluso con los chavales del filial se han hecho concesiones a nivel de club cuando ha habido que asegurar la categoría y no se ha tirado de ellos, como la semana pasada, salvo Abel».  Cualquier equipo estaría encantado con lo que siente y pone en práctica el granadino: «yo creo que un entrenador es parte de un club, que se tiene que implicar en el proyecto y trabajar para que ese proyecto llegue a puerto».

Sacando a colación la frase de que ‘el fútbol es un estado de ánimo’, ha asegurado Alcaraz que aquí ha disfrutado mucho, consiguiendo cambiar la tendencia y la dinámica negativas del mes de julio y logrando momentos muy brillantes de cuatro o cinco victorias consecutivas varias veces. Lo primero que buscó es que el equipo fuera competitivo en segunda, que era complicado, y ya después se pensó en que la vía del playoff era un objetivo alcanzable, y por ello le duele no poder terminar el trabajo ya comenzado y bien avanzado. No ha querido quedarse para sí un porcentaje de un posible ascenso del Almería, manifestando que «será un éxito de todos, de la afición, y sobre todo un beneficio para todo el mundo, entonces pasará la página de la era de Lucas y de su gente».

De su equipo se quedan en el Almería hasta final de temporada Francisco Imbernón, preparador físico, y el ya veterano en la entidad Ángel Férez, preparador de porteros, a pesar de que Esteban Vigo aterriza con una persona para cada uno de esos puestos. De este modo, habrá pareja de preparadores en esas facetas. El que se marcha con Alcaraz es Pepe Masegosa, el segundo entrenador, que no ha perdido detalle de la comparecencia del míster desde el fondo de la sala de prensa. Juntos han hecho que el equipo sea el que menos pierde de la categoría, con tan sólo cinco derrotas de los 31 partidos de liga, a los que hay que sumar otros 4 de copa y 10 amistosos. Y de eso precisamente es de lo que más orgulloso se ha sentido el granadino, de haber confeccionado una escuadra competitiva desde unas bases un tanto oscilantes.

Por último, ha tenido palabras de agradecimiento para todos, empezando por la plantilla y con mención especial a los que no han jugado mucho, «cuyo trato ha sido exquisito, me han hecho la vida muy agradable», y pasando por el club, la afición, los trabajadores del estadio, los fisios, los utilleros y la prensa, para concluir con el mismísimo presidente de la entidad:  «le agradezco la oportunidad y la llamada para ofrecerme dirigir al Almería». La sensación que le queda es la de que no ha podido terminar su trabajo, lo que le provoca cierta rabia. Lucas Alcaraz es un hombre de familia, y se queda a vivir aquí mientras no concluya el colegio de sus hijos, y eso le hará tener la oportunidad de «quedar para tomar algo» con los jugadores, muchos de los cuales le enviaron mensajes de ánimo anoche mismo. Para concluir, una frase de las típicas del míster: «la fisionomía del grupo, de gente experta, ha hecho que haya una relación madura». Así es Lucas, al que sin chistes absurdos hay que decirle ‘hasta luego’ y no adiós.