jueves, 18 agosto 2022

Reflexiones de un campeón de baloncesto (Capítulo I)

2 julio 2012
Almería
Javier Cabrera, Capitán de Adaba Garden Hotels

Cabrera, en el centro de la imagen, sujetando la Copa.

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El capitán del conjunto junior de Adaba, Javier Cabrera, repasa la excepcional temporada del equipo

Cada vez que me acuesto, lo hago con un bronce colgado del cuello, agarrado a esa camiseta que tantas veces me he sentido orgulloso de vestir y con la imagen del domingo 22 en la cabeza.

Bueno, miento, digo imagen aunque a mi mente llegan miles: Mi debut con la camiseta azulona cuando sólo tenía 10 años, de esto han pasado ya 8; mi primer torneo fuera de casa, en Zaragoza; aquellas finales épicas de enormes remontadas contra El Ejido, nuestras derrotas, nuestras victorias, los gritos de júbilo y alegría o los llantos de rabia y decepción; nuestros sectores , las dos últimas ligas tan disputadas contra el CB Almería, mi debut con el nacional, tener el honor de ser nombrado capitán de este equipo, y por encima de cualquier otro recuerdo, nuestro último sector.

Y de éste, una imagen tengo grabada a fuego en mi memoria: Yo, arrodillado en el suelo, llorando como un crío, pero de alegría, con los pelos aun de punta y sin poder creérmelo. Lo habíamos logrado.

Atrás quedó todo el trabajo, aquellos que nos dejaron a mitad del camino, pero que dejaron parte de ellos en nosotros. De esta generación de ADABA, se fueron muchos, aunque nunca se fueron del todo porque siempre estarán en nuestro recuerdo: Miguel, Sergio, José Carlos, Carlos, Iván, Adonis, Pablo, Rubio, Chino, Adrián, Pedro, Lukas, Roldan o Leiva, y seguramente me olvide de alguno. También nos influyeron los mayores, las generaciones del 91 y 92, que sentaron las bases del proyecto del club quedando en cuarta posición del Campeonato de Andalucía; los del 93 que ascendieron un peldaño más llegando a la tercera posición aunque perecieron en el intersector, de estos últimos Matukas, Sergio y Álvaro nos enseñaron mucho durante nuestro primer año como juniors.

Importante fue el trabajo de la directiva, a la que debemos agradecerle la oportunidad de poder contar con el equipo de primera nacional, un factor determinante en nuestro desarrollo.

Sobra hablar del agradecimiento a mi familia, de mis padres aprendí que el talento es importante, pero el trabajo es lo que determina a una persona, de mi hermano aprendí a amar este deporte y a valorarlo como una parte esencial de mi vida, por último, de mi hermana aprendí a aprovechar el tiempo, a luchar en la vida por lo que me gusta, cueste lo que cueste.

(Mañana el Capítulo II: Los entrenadores y el equipo)

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