martes, 5 julio 2022

La experiencia de Jovens Almassera es un grado en el debut EBA de Almería Basket

5 octubre 2014
Almería
Baloncesto Liga EBA

Final del partido (Foto: Twitter Toni Martínez @tomarlo)

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Caen por la mínima los Hombres de Rojo con un buen baloncesto en cancha por tierras de Valencia

En un partido propio de estas alturas de la temporada (sí, hoy va de eufemismos la historia, o de circunloquios, si lo prefieren, y de paréntesis, avisado queda), los hombres de rojo estuvieron a punto de inaugurar su casillero de victorias a la primera oportunidad que tuvieron. Tras un largo viaje a tierras valencianas y una no menos tensa espera antes de dar comienzo el encuentro (espectáculo de fútbol sala mediante), una plantilla al completo y a la vez mermada (molestias de Povilas, Cristian y Héctor) protagonizó el primer hito positivo de la campaña: el Almería Basket ya compite en liga EBA. Lo hizo además con honor, hasta el último instante, con final apretado y bola de partido. La suerte, la física, el aleteo de una mariposa en Japón o las cuentas de alguna vida pasada (poco importa) decidió a favor de los locales devolviendo la pelota en lugar de introducirla por el aro. Un detalle. Un último desacierto. Una lástima. Derrota.

En el relato de esa última jugada, y de las dos que le precedieron, se resume el interés de un choque que, hasta el descanso y de haber sido una corrida (con perdón) de toros (por los antitaurinos, digo), habríamos calificado de malo de solemnidad. O (si lo prefieren), en el caso de una carrera de Fórmula 1 sin Fernando Alonso (y a veces, muchas, también con él), aburrido. Baste el marcador en aquel momento: 21-19. En plazas como la almeriense tanta tortura se digiere mejor con los bocadillos (otrora canapés y gambas de Garrucha) y el vino (champán, recordarán algunos). En las gradas de Almassera lo desconocemos, porque no estuvimos. En cualquier caso, atrás quedaron las pérdidas, los errores cara al aro, los despropósitos de uno y otro bando y, en general, los pecados tan veniales como habituales cuando los contadores están a cero. En la primera jornada de liga todos los excesos se perdonan (a condición de no seguir repitiéndolos en enero).

Tras un tercer tramo más vistoso y mucho más entonado en ataque (41-39), los de César Martínez encararon el del desenlace con la sensación de poder sacar petróleo del comprensible desconcierto reinante. Poco les faltó para lograrlo. Un parcial de 0-6 para abrir el último cuarto supuso una primera ventaja en el luminoso (41-45, min. 34) que, visto lo que costaba sumar cada punto, bien pudo representar un mundo (o, si lo prefieren, medio: de Almassera a Japón, por ejemplo). Los Jovens de Almassera, sin embargo, se recompusieron y en los siguientes 5 minutos dieron la vuelta a la contienda hasta dejar el marcador en un 53-50 que, otra vez, se aventuraba (casi) definitivo: 3 puntos de renta se antojaban, con menos de 30 segundos y 5 de 21 (24%) en triples, uno o dos continentes con sus océanos (por lo menos).

Pues no, tampoco. Povilas recibió falta, metió el primero y falló el segundo. Tras el rebote favorable el balón regresó a sus manos y, en el uno contra uno, empató el partido a falta de 6 segundos. ¡¡6 segundos!! Sí, esta vez sí, sin paréntesis ni paráfrasis ni tópicos (¡ja!): UN MUNDO.

Del tiempo muerto los valencianos salieron preparados para el desborde del alero, para la ayuda de nuestro pivot y la asistencia in extremis. No hubo más remedio que impedir la canasta fácil y mandar, con 2,7 segundos, al CB Jovens Almassera al 4,60 (el tiro libre, disculpen de nuevo los no iniciados). Errado el primero, el segundo representaría a la postre la condena (o la felicidad local, ya me entienden). De nada sirvió que César ordenara la ya famosa jugada, que David Rubio se encargara de lanzar el pase y que, por poco, desequilibrado, Cristian no la metiera (sin motivo esta vez para pedir perdón) por el aro. Falta de pericia en la ejecución, cansancio, ausencia de fortuna tantas veces amiga o, si lo prefieren, el batir de un lepidóptero allende nuestras fronteras. En resumen, perdimos pero faltó poco.

El 54-53 quedará como lo único “noticiable” del partido. Habrá quien se pregunte dónde está lo dulce en el amargo trago de la derrota. Ay. Sepamos leer lo positivo: Almería tiene representante en liga EBA; fue competitivo en su estreno ante uno de los teóricos equipos fuertes de la categoría (2º en la primera fase el año pasado); la plantilla todavía tiene mucho margen de mejora a poco, por ejemplo, que desaparezcan del todo las molestias y se siga trabajando igual de bien. A poco que Chinchi siga demostrando estar igual que terminó la temporada: eléctrico. A poco que Luis Rueda exhiba en casa lo que todavía le cuesta demostrar fuera. A poco que Miguel se imponga en la pintura, con la ayuda de Edson y del resto de nuevas incorporaciones. A poco que David Rubio se acople, que Taber coja su exuberante nivel de forma, que Álvaro se entone y queCristian y Povilas sean los líderes en anotación (y en más cosas) que todos esperamos. Al tiempo.

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