sábado, 25 junio 2022

El Almería crece para ser más que un club con el valor de la deportividad de Maikel

17 septiembre 2013
Almería
Entrenador de los cadetes de la UD Almería ejemplo de fair play

José Miguel Marcos, Maikel, se entrega a sus chavales

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El cadete Preferente de la UDA marcó con un rival lesionado y el técnico regaló un gol al Aguadulce

Lo mejor que tiene este hecho que se narra es que es solo un capitulo más dentro de una amplia historia de gestos que definen la templanza del carácter de José Miguel Marcos. No es por ello menos meritorio, sino que significa un mundo de sensaciones optimistas sobre la labor formativa que está desarrollando la UD Almería. Se lleva ya algún tiempo trabajando la cantera, pero en esa misión de hacer futbolistas no se descuida la de hacer también hombres de valores recios y positivos, para lo que hace falta que los entrenadores cumplan un perfil.

Sin ir más lejos, el de Maikel es el idóneo para un club como la UDA o para cualquier otro que quiera buenos jugadores en el más amplio sentido de la expresión. De trato afable con los niños, de mirada amable y de complicidad con sus pupilos, no es extraño escuchar cómo los chavales corean espontáneamente su nombre nada más coger un poco de confianza con él, como sucedió en el pasado Campus UDA celebrado el pasado verano en el Anexo del Mediterráneo. Se elija el idioma que se prefiera, llamado fair play o deportividad, el modo de entender el fútbol de José Miguel es el correcto.

Comenzaba la liga de categoría Preferente, y el equipo cadete B del Almería recibía al Poli Aguadulce con la incógnita normal sobre el rendimiento del grupo. Lo que está claro es que se actúa como un bloque, que se forma un conjunto, y que todos sus componentes son igual de importantes desde la portería propia hasta la contraria pasando por el banquillo. En el minuto 15 de la segunda mitad la UDA dominaba por 1-0 cuando un jugador rival cayó al césped y ahí se quedó lesionado. Sin percatarse del todo de la situación, y con los chicos del Poli pidiendo echar el balón fuera, llegó el segundo de los rojiblancos en medio de cierto desconcierto visitante.

Entrenador de la UD Almería en categoría cadete

Era un tanto que ya encarrilaba el partido, el del debut, pero Maikel llamó a sus jugadores a la banda y les explicó la situación, ordenando hacer brillar la deportividad y enaltecer la dignidad en la posterior jugada. Así, y nada más sacar de centro el Poli, los futbolistas del Almería se quedaron clavados, quietos, inmóviles e impasibles ante el avance de sus adversarios, que marcaron a placer dejando la distancia en un gol, como antes de la jugada de la lesión. Vino a dar la casualidad de que el Aguadulce se puso 2-2 al siguiente minuto, pero ni siquiera en ese momento hubo dudas de que se había hecho lo correcto dejándose el 2-1.

A partir de ese empate, con las alas que da el honor bien guardado y protegido, la UDA de Maikel hizo otros tres goles más y venció el choque de manera rotunda por 5-2, aunque al margen del resultado los niños del plantel rojiblanco habían ganado con anterioridad algo más importante que el partido. La lección, en todo caso, no solo fue solo para ellos, sino para el mundo del fútbol base de la provincia, muchas veces necesitado de que alguien ponga cordura a un afán competitivo que se desborda incluso desde las mismas gradas. José Miguel Marcos clavó a sus futbolistas y se dejó un gol en contra, ganándose el respeto que bien merece desde siempre y por su día a día.

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