sábado, 21 mayo 2022

La literatura gana 17 nuevos autores

2 marzo 2012
El Ejido
El fin del proceso libro de relatos

Uno de los autores explica su obra a los asistentes

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Nace de un taller de creación literaria del poeta Emilio Picón

De las tres cosas que hay que hacer en la vida antes de morir: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, 17 ejidenses ya han cumplido con la última. En un atestado salón de los bajos del hotel Victoria de El Ejido se presentó en la noche del jueves El fin del proceso, una obra colectiva de relatos que, para la mayoría de estos autores noveles, no es el fin sino el comienzo de su camino en la literatura.

Editado por la editorial Lagartos Editores, el libro es el fruto de los talleres de creación literaria que impulsa esta editorial desde el año pasado. Dirigidos por el poeta Emilio Picón, por ellos ya han pasado decenas de aficionados a escribir. En El fin del proceso escriben 17 de ellos.

«Todos los relatos fueron en principio ejercicios», explica Picón. Los autores realizaron varios a lo largo del taller y tuvieron que elegir y pulir el que querían que formase parte de la colección. Además de relatos, Picón reconoce que «algunos de los autores se quedaron por el camino». Unos abandonaron antes de llegar al final y otros no se atrevieron a dar el último paso, el de salir a la luz. «Yo no quería publicar, me podía el pudor», reconoce una de las autoras noveles, Encarna Baca, que ha reinterpretado el cuento de Caperucita Roja

Publicar una obra literaria hoy y de relatos de nuevos autores es toda una osadía y eso que el precio (15 euros) es inferior al de un par de copas en un local de moda. «Por dura que sea la época que nos ha tocado vivir, la sensibilidad es la base para seguir adelante», sostiene Santiago Girón, de Lagartos Editores y editor de la obra. «La ilusión es la base de este proyecto. Dar cabida en un libro a 17 autores noveles te hace sentir 17 veces feliz», añade poco antes de que bajo una tenue luz dos de ellos recitaran fragmentos de los 17 relatos, alternando voces masculina y femenina en las historias.

Los relatos no comparten otro hilo conductor más que el de la pasión por la literatura (ver entrevista).  «Hablar de escritores amateur obliga a ir al origen etimológico de la palabra amateur, el que ama», dice Manuel García Iborra, responsable de la librería Sintagma, que también ha participado en esta experiencia de edición colectiva.

Hay historias de aquí y ahora, como Seydou, de Isabel Fernández, que da una visión personal de la inmigración entre invernaderos. También las hay que se remontan al pasado, a los tiempos de la Alemania nazi que muestra Paco López en su Tiemblen los tiranos. O textos que pretenden ser «un ejercicio de psicoanálisis» en palabras de Juan Hernández, autor de la microtrilogía Obsesiones. Pero la gran ventaja de una obra de relatos colectiva es que se pueden empezar por el principio o por el final.