miércoles, 1 febrero 2023

El cante de Rocío Márquez conquista el Festival de Flamenco de Almería

17 julio 2017
Almería
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La cantaora puso en pie al público en la Plaza de la Catedral

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La cantaora onubense puso en pie la Plaza de la Catedral en una velada compartida con Julio Ruiz, Rocío Garrido y el taller de Olga Pericet

El Festival de Flamenco y Danza de Almería, además de contar con grandes nombres populares en cada una de sus ediciones, siempre ha tenido abierta la puerta a dar cabida a jóvenes valores con gran proyección de futuro. Fue el caso de anoche, con un cartel que reunió a la cantaora onubense Rocío Márquez, en un constante crecimiento de popularidad como demuestran sus reportajes y portadas en Vogue, Rockdelux o El País Semanal, los bailaores almerienses Julio Ruiz y Rocío Garrido y las alumnas del taller coreográfico de Olga Pericet.

Taller de Olga Pelicet
Taller de Olga Pericet

Fue Rocío Márquez la primera en salir a escena, acompañada por Manuel Herrera al toque y Diego Montoya y El Tate a las palmas. Lámpara Minera en 2008, Premio Coups de Coeur en 2013 y Giraldillo a la Innovación en 2016, la cantaora confirmó en la primera estrofa del cante de ida y vuelta con el que arrancó que, pese a la heterodoxia de sus últimos discos (El Niño y Firmamento), es una experta conocedora del cante canónico tal y como demostró con temple y virtuosismo a lo largo de su recital, como unos tangos extremeños, una petenera de la Niña de los Peines o varios recuerdos a su admirado Pepe Marchena, como las de la milonga Época del Cometa. Hay que destacar que la cantaora presentará esta semana su tesis doctoral sobre la técnica vocal flamenca.

Con una concepción más dinámica de los cantes, Márquez continuó su hora de actuación dando paso a unas bulerías, a las dolientes seguiriyas de Firmamento y, cómo olvidar su tierra, con unos fandangos de Huelva y naturales que concluyó sin micrófono al borde del escenario con A Querer y Perdonar de Julián Estrada, haciendo gala de una respiración infinita y un quejío abrumador en potencia, afinación y duración, dejando un poso para la historia del Festival. La ovación en pie estaba garantizada, tal y como sucedió.

Tras el excelente sabor de boca que dejó en el público asistente, fue el turno del taller coreográfico de Olga Pericet, que combinó las seguiriyas con los jaleos extremeños. Un ejercicio coral que tuvo continuidad con el baile de Julio Ruiz y Rocío Garrido, por bulerías el primero, siempre pasional y solemne, y por alegrías la segunda, con dominio de la bata de cola y el mantón, con el cante de Cristo Heredia, Edu García y Antonio El Genial y el toque de Francis Hernández.

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