domingo, 25 septiembre 2022

«Almería la podemos vestir de misterios»

16 abril 2012
Almería
San Isidro 1

El autor, durante una forma de libros en el IES San Isidro

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Fernando Martínez López repasa su obra y la aventura de escribir

Jiennense afincado en Almería desde niño, Fernando Martínez López (Jaén, 1966), es uno de los escritores almerienses más premiados. Entre novelas y relatos breves atesora una treintena de premios. En su obra hay dos elementos que están casi siempre presentes: una afición por el misterio y la novela negra, por un lado, y Almería, sus rincones e historias, como un protagonista más de la trama, por el otro. Bueno, hay un tercer elemento que nunca falta. En todos sus libros hay una historia de amor. Hablamos con él de su amor por la literatura, de sus obras y de lo difícil que es hoy el arte de juntar palabras.

¿Qué hace un profesor de física y química escribiendo literatura?
Y, ¿por qué no? Encasillamos a las personas por sus estudios, como si fuera un impedimento haber estudiado ciencias para escribir literatura. El argentino Ernesto Sábato era doctor en física.

Empezaste escribiendo novela juvenil con la saga de misterio protagonizada por Sanchís
En realidad, mi primera novela publicada fue El sobre negro en 2006, pero la primera que escribí sí era Sanchís y la reliquia sagrada a la que le siguió Sanchís y el pergamino azul. Me pareció un campo más fácil para empezar. Una novela para adultos lo vi demasiado osado. Pero después descubrí que la novela juvenil también tiene sus reglas y propias exigencias.

El mar sigue siendo azul¿Habrá una tercera entrega de Sanchís?
Hubo un proyecto, pero lo aborté. Muchos de los lectores querían saber quién era la chica protagonista y cuál era su nombre. Pero ahora no tengo fuerzas para afrontar la literatura juvenil.

Diste el salto a la literatura grande con El sobre negro, una historia de intrigas y misterio ambientada en la Universidad de Almería
Me gusta el género de intriga y suspense, pero también tiene crítica social sobre los tejemanejes en el mundo universitario. Y, por supuesto, hay una historia de amor.

Por cierto, la ofreces para su descarga gratuita en tu página web
La publiqué con el Instituto de Estudios Almerienses en 2006 y esta institución tiene por norma no hacer reediciones. Hubo muchos que querían conseguir la novela y no lo conseguían. Además, antes de que quedara olvidada en un cajón, prefiero ofrecerla gratis.

¿Qué opinas de la conflictiva relación entre los autores, la industria cultural, e internet?
Para los que viven del arte está siendo un problema. Pero la red también es una oportunidad. Hay que encontrar una solución que satisfaga a todos, por ejemplo, ofreciendo las obras en la red a un precio más asequible. Pero tampoco se puede aceptar que uno vea sus obras en internet sin percibir nada a cambio, el autor tiene que vivir. Una posibilidad podría ser que las páginas de enlaces a las obras que ganan dinero con la publicidad reviertan parte de sus beneficios en los autores.

Tras El sobre negro buceas en la novela histórica con El rastro difuso
La primera parte está basada en unos hechos reales. Un musulmán huye del Toledo del siglo XV con una gran colección de manuscritos andalusíes hasta lo que hoy es Malí. De hecho los manuscritos aún se conservan en Tombuctú. Pero a partir de ahí regresamos a la época actual, donde se establece una relación entre dos de sus descendientes, uno español, el otro un inmigrante africano.

¿Cómo abordas el problema de la inmigración, tan presente en Almería?
En esta novela recojo el periplo, el sufrimiento del inmigrante. La dura decisión de marchar, nadie quiere irse de su tierra, todos los que le engañan por el camino, los que se quedan en él y, por último, la gran decepción cuando llegan a la tierra que creían prometida. En mi historia, africanos y españoles se le relacionan por medio de los libros.

Con Fresas amargas para siempre vuelves a la novela negra
Aquí la intriga es absoluta. Tiene una narrativa más oscura y dura. El hilo conductor es la canción Strawberry fields forever, compuesta por John Lennon cuando estuvo en Almería…

¿En Almería?
Lennon estuvo aquí en 1966 para rodar la película Como gané la guerra, con Richard Lester como director. Primero se hospedó en un hotel, pero después se trasladó a la casa Romero, hoy conocida como la Casa del Cine. Es un edificio que veo cada día desde mi ventana.

Entre novela y novela has publicado decenas de relatos breves
Incluso tengo un grupo en Facebook, Relatos Nocturnos. Suelo escribir a diario. A diferencia de la novela, que te exige mucho tiempo, trabajo y disciplina, con el relato breve te puedes arriesgar más.

Y en la tu última novela, El mar sigue siendo azul, te fijas en la bomba de Palomares
En realidad no es la última, aunque sí la última publicada. La presenté en la pasada edición de la Feria del Libro. Se ha escrito mucho sobre el accidente, pero yo quería hacer una ficción dando el protagonismo a los grandes olvidados de esta historia, los habitantes de Palomares. Tras una ingente labor de documentación, en la novela muestro muchos detalles que la gente no conoce.

¿Crees que se llevarán la tierra contaminada de una vez?
Lo dudo mucho. Su coste es de unos 30 millones de euros y la Administración estadounidense no está por la labor.

La práctica totalidad de tus obras se desarrolla en Almería

En cuatro de ellas y en el resto hay referencias. Es lo que más conozco, mi mundo. Pero también quiero reivindicar Almería como escenario literario. Si lo son Madrid o Barcelona, ¿por qué no Almería? Parte de su realidad da lugar a temas interesantes, como es el caso de la inmigración. Y no podemos olvidar los paisajes. Almería la podemos vestir de misterios.

¿Se puede vivir de la literatura?

En España, publicar es muy difícil. Sólo unos 30 o 40 autores pueden vivir de lo que escriben. Los demás necesitamos de otros complementos.

¿Cuál será tu última novela?

Ya está escrita. Quedó finalista en el último premio Fernando de Lara. Pero me avisaron el mismo día de la entrega de premios y era en Sevilla. Este tipo de premios suelen estar ya dados. Pero, al menos gracias a ser finalista, la agencia literaria Antonia Kerrigan se interesó por la obra. Son los mismos que representan a Carlos Ruiz Zafón, María Dueñas o Javier Sierra.

¿Su título?

Tiempo de café y cenizas. Está ambientada en la España de los años 60, con el trasfondo del anarquismo y una crítica social al franquismo. Y, como no, también tiene su historia de amor.

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