miércoles, 22 mayo 2024

Veraplayazul llama a la unidad frente a la mina para preservar la salud y economía de Vera

4 abril 2024
Vera
Foto realizada desde donde irá la mina. Colegio y casas a menos de 1 km

Comparte esta noticia en tus redes

La cantera al aire libre provocará afecciones respiratorias, enfermedades, pobreza y paro al dinamitar el turismo, agricultura y medioambiente en toda la comarca.
La multinacional gala elude a las viviendas más cercanas, a un colegio en primera línea con más de 650 alumnos, el viento, la sismicidad, la precisión de las detonaciones o el AVE

La asociación de vecinos Veraplayazul, que suma 10.000 personas repartidas en 22 urbanizaciones del litoral almeriense, llama a todos los ciudadanos de Vera y de la comarca a unir sus voces y acciones contra la mina que amenaza su salud, economía y medio ambiente.

Propone crear una gran plataforma ciudadana que, junto al Ayuntamiento de Vera en pleno, sume las fuerzas de todas las asociaciones y colectivos vecinales, sociales, económicos y culturales para impedir la apertura de la cantera al aire libre que intenta perpetrar, en el paraje de Cañada Honda de Vera, la multinacional francesa Saint-Gobain Placo Ibérica, que participa ya en el destrozo en Sorbas y en el polvo que se genera en el Puerto de Garrucha por sus graneles.

Veraplayazul denuncia que el proyecto de la empresa, que llevará el mineral colonizado o extraído en Vera a Estados Unidos y a otros países, ni siquiera menciona a las viviendas más cercanas, a menos de 20 metros de la mina, o a un colegio que, a menos de 1 kilómetro, suma 650 alumnos. Falla, asimismo, deliberadamente en la medición de las distancias de su radio de acción con unos núcleos de población que, sólo en Vera, a escasos 0,5-5 kilómetros, se mueven entre los 20.000 y 50.000 habitantes dependiendo de la temporada. Y tampoco tiene en cuenta la cercanía, a menos de 200 metros, de la estación del AVE, prioridad absoluta y puerta de entrada de Vera y de todo el Levante almeriense.

Un error de mediciones que hacen prever, asimismo, lo que ocurrirá con sus cálculos a la hora de programar las explosiones. Unos barrenos que repercutirán, aunque tampoco se contemple en su plan de explotación, en un terreno sísmico, como bien saben los veratenses, que vieron destruida su ciudad hace 500 años por un terremoto y que tienen en su memoria reciente lo ocurrido en la vecina Lorca.

Con 45 días de riego al año, menos de una vez a la semana, pretende solucionar la depredadora compañía el polvo que generará la mina en una zona en la que las alertas por viento no son noticia.

Un polvo que sufrirán especialmente los niños y los mayores, así como las personas enfermas y, en general, todos los ciudadanos al ver restringido sus posibilidades de practicar deporte al aire libre u ocio, como la plantación de huertos, saludable.

Al polvo hay que unir el ruido, la contaminación, la inseguridad vial y la ansiedad que generarán las explosiones, el trabajo de la maquinaria pesada y el continuo flujo de camiones o los grandes cargueros.

La empresa gala, por el contrario, sí menciona que se generarán todo tipo de residuos, incluidos los peligrosos. Vertidos que se expandirán por el aire y también recorrerán el subsuelo con el resultado conocido en ecosistemas como el Mar Menor.

Además de la repercusión directa sobre la salud, la mina generará paro y pobreza al dinamitar sus dos principales fuentes económicas, como son el turismo o el sector servicios y la agricultura.

La cantera cercenaría el presente y futuro turístico de Vera. Su principal tesoro, que son sus recursos naturales y culturales con una playa y una oferta de interior únicas. Como un rompecabezas, la construcción, restauración, hostelería, comercio irían cayendo al ritmo que crecerían las montañas de tierra y estériles de la destructiva mina.

De igual forma, los cítricos y hortalizas que constituyen la otra fuente de riqueza para el Levante almeriense, morirían sepultados por una capa de polvo que la multinacional no ve porque ni siquiera menciona cómo afectaría a la agricultura.

Y a todo ello hay que sumar el irreparable daño al medio ambiente, ya que la cantera se construirá sobre seis hábitats de interés comunitario, dos de ellos con carácter prioritarios para su conservación. Si la multinacional ya da por desaparecidos, porque nos los menciona, a la decena de vecinos afectados ni a sus cultivos ni a sus colmenas ni a su ganado ni a sus animales domésticos mucho menos se tiene en cuenta la agresión contra la flora y fauna de la zona, incluida la tortuga boba.

Por todo ello, Veraplayazul no solo muestra su solidaridad con todos los vecinos de la zona cero, a los que acompaña y apoya desde un primer momento, sino que llama a cubrir balcones, ventanas, vallas o escaparates  de un NO A LA MINA, NOS VA LA VIDA. Anima, asimismo, a participar en la firma online y presencial contra la explotación y en las acciones legales y de protesta futuras. Todos a una.