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UAL aclara que casi toda la comida de bebés analizada está libre de residuos

18 mayo 2012
Almería
Comida bebés

Papillas para bebés

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La catedrática de Química Analítica de la Universidad de Almería asegura que las concentraciones encontradas son muy bajas y, en ningún caso, perjudiciales para la salud

Antonia Garrido, catedrática de Química Analítica de la Universidad de Almería, afirma que no debe existir ningún tipo de alarma porque la mayoría de las muestras de comida para bebés que han sido analizadas han mostrado una ausencia total de residuos. El equipo liderado por Garrido ha logrado desarrollar una metodología de análisis avanzada “precisa, simple y rápida”, que ha permitido determinar concentraciones muy pequeñas de antibióticos como la tilmicosina o antiparasitarios como el levamisol, medicamentos que se suministran al ganado para evitar enfermedades, en potitos y leches en polvo. Se ha conseguido mediante el uso de técnicas cromatográficas, con las que se separan los compuestos, y la espectrometría de masas para identificarlos.

La metodología se ha validado analizando doce tipos de potitos y nueve marcas distintas de leche en polvo para bebés. Las concentraciones traza halladas han variado de 0,5 a 25,2 microgramos/kg en los potitos (que contenían carne de vaca, cerdo o ave) y entre 1,2 y 26,2 µg/kg en las muestras de leche en polvo. En ningún caso, explica Garrido, esas concentraciones traza encontradas serían perjudiciales para la salud de los bebés. “Son tan pequeñas que si se hubiera usado otra metodología de análisis, hubieran sido indetectables”, asegura.

Asimismo, según señala esta catedrática de Química Analítica de la Universidad de Almería, el número de muestras no es significativo, puesto que para que tuviera relevancia estadística, éste debería haberse situado en torno al medio centenar de alimentos infantiles analizados.

“La noticia no pretende generar ningún tipo de alarma, todo lo contrario. La investigación que se ha realizado está enmarcada en un estudio financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, cofinanciado con Fondos FEDER, que se focaliza en el desarrollo de una metodología de análisis avanzada que nos permita detectar concentraciones muy bajas de este tipo de compuestos en alimentos infantiles, como ha sido en este caso”, señala Garrido. La investigación a la que se refiere se realizó a lo largo de 2011. Desde entonces, el sistema de análisis desarrollado por Antonia Garrido y su equipo ha avanzado y ya permite la detección de 400 compuestos de residuos veterinarios y plaguicidas en carne y pienso.

Diversos estudios demuestran que si se llevan a cabo buenas prácticas de aplicación y de manejo de estos productos –como esperar el tiempo suficiente entre la aplicación y el sacrificio del animal-, los residuos no entran en la cadena alimentaria. Aún así, esta catedrática de Química Analítica destaca que hay que ser vigilantes y seguir realizando controles, tanto de la materia prima original como del producto final “para evitar posibles problemas de seguridad alimentaria”. Garrido precisa que en España los controles que se realizan son muy exhaustivos, no solo de los productos autóctonos, sino también de aquellos alimentos que proceden de la Unión Europea y terceros países.

Hasta ahora la Comisión Europea ha legislado sobre los niveles permitidos de plaguicidas y otras sustancias en la comida a base de cereales para niños y bebés, pero no en la de origen animal. Como resultado de la falta de regulación se tiende a aplicar una política de tolerancia cero con los medicamentos veterinarios en los alimentos, ya que pueden causar reacciones alérgicas, resistencia a antibióticos y otros problemas para la salud.

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