miércoles, 17 julio 2024

PACMA señala el discurso «anti-jabalíes» de la Junta como una estrategia para favorecer a determinados lobbies económicos

8 agosto 2023
Andalucía
jabalíes en Almería

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El consejero de Medioambiente de la Junta de Andalucía, Ramón Fernández Pacheco, publicó un tweet en el que mostraba un comunicado oficial exponiendo la toma de «medidas excepcionales» cinegéticas para controlar a la población de jabalíes.

El Partido Animalista PACMA no ha tardado en pronunciarse sobre el comunicado de la Junta de Andalucía en el que afirma que adoptará «medidas excepcionales» para controlar la población de jabalíes en vistas a la reiterada y cada vez mayor presencia de estos animales en núcleos urbanos.

En una nota de prensa, la formación política habla de cinco claves para «entender y desmontar» lo que consideran un discurso «sin fundamento» y adaptado a los intereses de varios sectores económicos y lobbies.

Un baile de números

Se desconoce con exactitud cuántos jabalíes pueblan la península ibérica a día de hoy. Los cupos son muy relativos y se basan en bolsas de caza y avistamientos. Sin embargo, el Instituto de Investigación de Recursos Cinegéticos (IREC) indica que, cada año, se cazan de media en España la importante cifra de 400.000 jabalíes, pero todos los indicadores plantean que, en dos años, el número de ejemplares existentes podría incluso duplicarse. Javier Luna, presidente nacional de PACMA, explica que, con los números en aumento, exponer la caza como un método de gestión poblacional efectivo es incoherente: «se ha llegado a demostrar que la caza contribuye al aumento de la población de jabalíes». Sugiere además que la opacidad de las cifras podría estar permitiendo que las granjas cinegéticas siguieran criando jabalíes y otros animales para repoblar los cotos incluso cuando estas especies son usualmente etiquetadas como plagas. Critica que el gobierno andaluz ceda «reiteradamente» a las presiones del lobby cinegético para que se permita la caza durante todo el año.

Descoordinación estadística entre las Comunidades Autónomas

Un problema aún más profundo radica en la falta de homogeneidad en la recopilación de datos por parte de las Comunidades Autónomas. La falta de comparabilidad entre procedimientos ha generado un caos informativo y un descontrol absoluto en cuanto a los cupos de caza según declaraciones del Partido Animalista. Solo nueve provincias cuentan con registros detallados: «esta falta de transparencia no solo perjudica la toma de decisiones, sino que también socava la credibilidad de las medidas adoptadas». El descontrol numérico no ha impedido la polémica decisión adoptada por la Consejería de Medioambiente de la Junta de Andalucía de tomar «medidas excepcionales» para controlar la población de jabalíes y frenar su incursión en zonas urbanas, autorizando la caza selectiva de esta especie, así como también de ciervo, gamo y muflón hasta 27 de agosto.

El posicionamiento fue publicado por el propio consejero, Ramón Fernández Pacheco, a través de su perfil de Twitter este domingo 6 de agosto abriendo el debate.

Granjas cinegéticas criando jabalíes

Esta práctica, totalmente legal en España, resulta paradójica, ya que permite criar en cautividad especies que posteriormente se etiquetan como plagas e incluso dan lugar a las denominadas «emergencias cinegéticas», por las que las administraciones han llegado a solicitar permiso para usar, de forma complementaria a la caza, biocidas como el fosfuro de aluminio.

Algo así ocurrió a comienzos de año en Lleida, cuando un grupo de agricultores abordó el edificio de Servicios Territoriales de Agricultura exigiendo soluciones para la supuesta plaga de conejos que arrasaba sus cultivos. Sin embargo, desde PACMA y la Asociación Lex Ánima pudieron demostrar que la Generalitat había autorizado la suelta en un año de más de 12.000 conejos provenientes de granjas cinegéticas además de la caza de 20.000 zorros. El uso del fosfuro fue denegado.

Intereses del sector ganadero

La conexión entre la caza de jabalíes y la preocupación por la peste porcina africana en Europa añade una dimensión aún más sombría a esta situación. Aunque España declara la erradicación de la enfermedad desde 1995, casos en otros países europeos y la ausencia de una vacuna en circulación despiertan inquietudes legítimas. «Un solo brote en una granja española podría desencadenar una cascada de consecuencias devastadoras para la industria porcina, incluida la matanza de miles de cerdos y restricciones legales y comerciales», explica la portavoz de PACMA, Yolanda Morales.

Un territorio cada vez más limitado y empobrecido

El crecimiento urbano y la expansión de la agricultura y la ganadería intensiva y extensiva también están contribuyendo al esparcimiento de los jabalíes. La competencia por recursos cada vez más limitados está forzando a la fauna silvestre a buscar alimento en núcleos poblacionales. «Los animales cada vez tienen menos espacio para vivir y menos comida, lo que les obliga a acercarse a los puntos donde se concentran los recursos superando el miedo a los humanos», indica Morales. PACMA concluye con que este panorama se agrava por la «mala gestión histórica» de las poblaciones de fauna silvestre, que ha resultado en la eliminación deliberada de depredadores naturales y la cría de especies potencialmente constitutivas de plaga con fines «lucrativos y ociosos».

Según la formación política animalista, aunque existen alternativas no letales para el control de poblaciones de jabalíes que ya han sido trasladadas a los responsables públicos, la resistencia a su implementación plantea serios interrogantes sobre las prioridades y motivaciones detrás de estas decisiones. «Es fundamental reconocer la riqueza y la fragilidad de nuestra biodiversidad y abogar por la adopción de políticas basadas en la ética, el sentido común y la sostenibilidad», apunta Javier Luna. «La responsabilidad recae en todos nosotros, como ciudadanos, para presionar por un cambio que proteja nuestros ecosistemas y garantice un futuro equitativo y sostenible para las generaciones venideras».