martes, 27 febrero 2024

Carbón para Amat por «toda una vida de impactos sobre el medio ambiente»

5 enero 2024
Provincia
las salinas Roquetas

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En la asamblea celebrada este mes de diciembre, el GEM eligió, de entre las candidaturas presentadas por los socios y las socias, los cuatro premios de esta edición, que abarcan un amplio abanico de trabajos que van desde el arte y el diseño (Carlos de Paz y Miguel Arranz), a la ciencia con la bióloga almeriense Marga López Rivas y a la empresa en la persona de María Dolores Morales Vicente (Directora ejecutiva de Biosabor).

Los Premios Duna del Grupo Ecologista Mediterráneo cumplen 36 años desde que en 1986 fueran instituidos como un reconocimiento a personas, colectivos, empresas o instituciones por su contribución a la defensa del medio ambiente almeriense, la correcta gestión de los recursos naturales, la búsqueda de modelos de desarrollo sostenible y el compromiso por alcanzar un mundo mejor y más justo. Como cada año la elección se da a conocer en la Festividad de los Reyes Magos, porque premian actitudes y compromisos y porque, desde su inicio, incluyen también la Mención Carbón, que señala a quienes con su actividad o su posicionamiento ponen en riesgo los valores ambientales la defensa de nuestro entorno o nuestro patrimonio.

En la asamblea celebrada este mes de diciembre se eligieron, de entre las candidaturas presentadas por los socios y las socias del GEM, los cuatro premios de esta edición, que abarcan un amplio abanico de trabajos que van desde el arte y el diseño (Carlos de Paz y Miguel Arranz), a la ciencia con la bióloga almeriense Marga López Rivas y a la empresa en la persona de María Dolores Morales Vicente (Directora ejecutiva de Biosabor). La exposición de razones para estos reconocimientos por parte del grupo son las siguientes:

Premio Duna 2020 al fotógrafo Carlos de Paz. Se dedica a la fotografía desde 1977, con vocación por la humanista, social y metafórica. Desde hace más de una década emprendió el camino de la denuncia de los problemas ambientales. Participó como voluntario en la limpieza de la Costa de Morte, recogiendo en imágenes una de las mayores tragedias ambientales, una labor que ha mantenido en los últimos años, lo más reciente la publicación de su último trabajo: ‘Océano Plástico’, destinado a crear conciencia social con uno de los problemas a los que se enfrenta la sociedad, la contaminación marina por los residuos plásticos, donde muestra sus ‘poemas visuales’ cargados de segundas intenciones y lecturas metafóricas, convirtiendo la suciedad y los residuos en objeto de creación artística, pero trasladando su interés en explorarlas consecuencias de la contaminación en las aguas almerienses.

Premio Duna a Margarita López Rivas. Bióloga e investigadora, es hija de padre daliense y madre malagueña y este pasado mes de noviembre se convertía en la única mujer andaluza en participar em la primera expedición científica de mujeres a la Antártida, destinada a reforzar el liderazgo femenino en la lucha contra el cambio climático. Esta aventura la llevó a Ushuaina, en Argentina, para desde allí alcanzar la Antártida para conocer de cerca los efectos del cambio climático y para dar testimonio del estado crítico del Planeta, colaborando con ello a hacer frente a los retos más acuciantes, entre ellos la limpieza de los océanos, la lucha contra las pandemias o el desarrollo de las energías renovables. Un ejemplo para la implicación de la comunidad científica en la pelea por la supervivencia y el papel de la mujer en esa tarea.

Premio Duna a Miguel Arranz. Psicólogo y autor de las viñetas que cada día se publican en La Voz de Almería en las que realiza una crítica irónica e inteligente sobre los problemas económicos y sociales de la provincia, entre otras temáticas. Miguel aúna sus conocimientos de psicología con una indudable vocación artística y humorística que recoge en sus viñetas que, de manera contundente y atractiva nos llevan a reflexionar sobre las consecuencias que nuestro modelo de vida y de desarrollo tienen para el medio ambiente y la sostenibilidad. Por sus dibujos han pasado en los últimos años temas relacionados con las energías renovables, la movilidad urbana, el consumo desaforado, el tratamiento de los residuos o el abuso de los recursos hídricos. Una denuncia social y un compromiso con nuestro entorno más inmediato.

Premio Duna a María Dolores Morales Vicente. Es economista y jefa ejecutiva de Biosabor, empresa del sector hortofrutícola almeriense que ha abanderado desde sus inicios la producción ecológica y que está considerada una de las más importantes del país. María Dolores Morales es una mujer que defiende los valores éticos en su trabajo; en un ambiente en el que los beneficios se consideran lo más importante, ella mantiene que la búsqueda de ese objetivo no puede realizarse sin respetar valores esenciales como el de la igualdad, la sostenibilidad en todas sus vertientes y el respeto por el medio ambiente. Desde sus primeros pasos en el mundo agrario se preocupó por el volumen de hortalizas que se tiraban a la basura y se propuso darles un valor que permitiera aprovechar el trabajo y los recursos consumidos en su producción. Sus máximas en la gestión incluyen que toda la producción es ecológica, que hay que avanzar hacia el residuo ‘cero’, no generar excedentes sino aprovecharlos con otras gamas de productos, como los de la IV y V Gama, desarrollar planes de sostenibilidad, arriesgar en la recuperación de antiguas variedades hortícolas con los sabores ‘de siempre’ o una decidida apuesta por la utilización de las energías renovables en las instalaciones de la empresa.

MENCIONES CARBON 2023

Lamentablemente no sólo hemos tenido numerosas candidaturas a los Premios Duna, también ha sido amplio el número de propuestas para las menciones Carbón 2023, aquellas destinadas a propinar un ‘tirón de orejas’ a quienes no destacan precisamente por su actividad en favor del medio ambiente, los recursos naturales, la sostenibilidad o el compromiso. Finalmente, los socios y las socias del GEM han decidido que dos propuestas compartan esta mención.

Carbón 2023 a las políticas de reconversión de espacios protegidos contrarias a Ley, personalizado en el Ayuntamiento de El Ejido y la Junta de Andalucía. Una propuesta basada en antiguos y recientes episodios en los que promotores, ayuntamientos o la propia Junta de Andalucía han optado por dar impulso a proyectos y actuaciones claramente contrarias a la normativa vigente, desde el célebre caso de El Algarrobico a los sucesivos planes urbanísticos que afectan a zonas tan emblemáticas de la provincia como el Parque Natural de Cabo de Gata o un nuevo intento por desproteger los Artos, a pesar de disponer de figuras de protección regionales, nacionales e incluso europeas. El Carbón trata de llamar la atención sobre el hecho de que este tipo de irregularidades no deben ‘salirle gratis’ a quienes las permiten o las impulsan; de hecho las sentencias suelen acabar por reconocerlas, pero entendemos como una actitud preocupante el hecho de que mientras en sus declaraciones públicas repiten como un mantra la palabra sostenibilidad, sus acciones contradicen ese espíritu que deberían trasladar a la práctica diaria, sin dejarse arrastrar por planes o proyectos que están en muchas ocasiones lejos de esos loables propósitos que se quedan con frecuencia en papel mojado.

Carbón para toda una vida de impactos sobre el medio ambiente a Gabriel Amat: Desde 1995 es alcalde de Roquetas de Mar y en esos casi treinta años ha permitido o promovido actuaciones que han supuesto la pérdida o el deterioro de espacios naturales como el Paraje Natural de Punta Entinas Sabinar, la destrucción de valiosos elementos del otrora rico patrimonio cultural o histórico, como las Salinas de San Rafael, la Ribera de La Algaida, el Yacimiento Arqueológico de Turaniana o los cada vez más escasos recursos forestales. Lo más reciente, el plan para la desnaturalización de la Rambla de San Antonio en Aguadulce. Sus políticas urbanísticas han impactado fuertemente en este tipo de bienes, públicos o privados, trasladando la percepción de que el medio ambiente consiste en los jardines de urbanizaciones, la vegetación de las rotondas o el césped de los campos de golf. Esa ‘alegría’ en las actuaciones urbanísticas le ha costado al municipio disgustos como tener que asumir indemnizaciones a compradores de viviendas construidas ilegalmente, algunas de ellas levantadas sobre zonas inundables.

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