miércoles, 19 junio 2024

Espeleólogos descubren nuevas pinturas rupestres en la Sierra de María

23 septiembre 2016
Los Vélez
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Pintura encotrada

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El abrigo, en el que se sitúan las pinturas, fue descubierto por los espeleólogos de la Asociación Espeleológica Velezana (AEV) Raúl Gea y Pedro Pérez. En su pared oriental aparecen dos figuras antropomorfas en rojo oscuro, bien conservadas, de unos 20-30 cm de tamaño,

En la Sierra de María se conocen una veintena de abrigos -cuevas naturales poco profundas- con pinturas declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Desde que en el año 1868 el catedrático de historia granadino Manuel de Góngora diera a conocer las pinturas rupestres de la cueva de los Letreros, numerosos abrigos pintados han ido paulatinamente descubriéndose en la Sierra de María y zonas adyacentes. En los albores del siglo XX investigadores como Federico de Motos con la colaboración del famoso abate Breuil, descubrieron otro importante número de estaciones pintadas. Posteriormente, en la década de los 70-80 y aún en las siguientes décadas del siglo XX continuaron descubriéndose nuevos abrigos, sobre todo a partir de los trabajos llevados a cabo por Julián Martínez.

Vertiente sur de la Sierra de María
En una reciente publicación (2015) de Julián Martínez y Carmen Mellado sobre el arte rupestre en la Comarca de los Vélez (editada por APROVELEZ) se daban a conocer dos nuevos abrigos descubiertos, ya en el siglo XXI, en el Cabezo (Chirivel), en la parte occidental del Parque Natural, con lo que parecía cerrada la aparición de nuevas pinturas en la Sierra de María.

Figura antropomorfa principal del nuevo abrigo descubierto
El abrigo, que ahora se da a conocer, fue descubierto por los espeleólogos de la Asociación Espeleológica Velezana (AEV) Raúl Gea y Pedro Pérez en la primavera de 2016, en relación con trabajos habituales de prospección de nuevas cavidades en la zona que los miembros de esta asociación suelen realizar. Se trata de una oquedad, con la entrada orientada hacia el sur, de unos metros de profundidad, algo más de dos de anchura y unos cuatro o cinco metros de alto. En su pared oriental aparecen dos figuras antropomorfas en rojo oscuro, bien conservadas, de unos 20-30 cm de tamaño, con tipología de oculados. Además aparecen otros símbolos más extraños, como una pequeña reproducción en color negro de una de las pinturas principales, y otras pequeñas manchas en rojo más intenso que parecen más recientes. También aparecen gravados unos trazos con forma de cruz sobre una de las pinturas.

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