miércoles, 8 febrero 2023

Lorenzo Morillas: «No es necesario ni oportuno endurecer la ley del menor»

25 noviembre 2012
Almería
Alumnos curso otoño UAL

Estudiantes en el curso de otoño impartido por Morillas

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Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Granada y uno de los ponentes de los Cursos de Otoño de la UAL

El menor ante la ordenación jurídica es el título de la conferencia impartida por el catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Granada, Lorenzo Morillas, también ponente de uno de los cursos de otoño de la UAL. En la siguiente entrevista, Morillas explica algunos aspectos relacionados con la actualidad judicial en menores.

Lorenzo Morillas
Lorenzo Morillas

La delincuencia es un tema de preocupación social; en el caso de los menores hemos asistido en los últimos años, con casos muy presentes en los medios de comunicación, a peticiones públicas de mayores condenas, de mayor intensidad en la represión del delito. ¿Cuál es su opinión?
Generalmente se tiene una percepción en exceso catastrofista de la delincuencia juvenil que, en mi opinión, no necesita de mayor rigor en las medidas a aplicar ni tampoco en las respuestas punitivas a este tipo de infracciones cometidas por los jóvenes. Se requiere de políticas preventivas adecuadas, de actuaciones educativas comprometidas, de atención preferente a los problemas que pueden inducir a un menor a cometer delitos. Cierto es que, a veces, se producen delitos de especial intensidad que afectan a la opinión pública de manera sumamente negativa, pero ello no puede ni debe modificar los fines educativos que en interés del menor desarrolla la Ley reguladora de la responsabilidad penal de los menores.

¿Es diferente la delincuencia que cometen los jóvenes de la de los adultos?
El derecho penal del menor es diferente al de los adultos. Pues presenta, como he dicho, un carácter primordial de intervención educativa que alcanza a todas las variables de su propuesta normativa y que marca relevantes diferencias entre la justificación, el sentido, la selección y el procedimiento de las sanciones –medidas para unos, penas para otros- en uno y otro sector.

Normalmente se habla de familias desestructuradas… ¿Existe una relación entre el menor que delinque y su entorno social?
Por supuesto que lo hay, pero sin generalizaciones absolutas. La pertenencia del menor a familias desestructuradas incide en la formación del menor y en un proceso de socialización con integración educativa y familiar. Pero no siempre es así, en familias que se pueden considerar estructuradas también se produce el fenómeno indicado, con factores desencadenantes desiguales.

Frente a endurecer las penas a los menores, ¿qué otras medidas serían convenientes para disminuir la delincuencia juvenil y sosegar los ánimos en la opinión pública?
Como he mantenido anteriormente no considero necesario ni oportuno endurecer el sistema de medidas fijado por la Ley citada de responsabilidad penal del menor. En ningún caso las inquietudes sociales por determinados y puntuales episodios delictivos llevados a cabo por menores han de conducir a su estigmatización. La delincuencia juvenil tiene que ser percibida como un fenómeno episódico necesitado de respuestas humanas, sociales y educativas, aunque también, en los casos más graves, sobre una dimensión sancionadora razonada en la base de un derecho penal propio, autónomo y fundamentado en los principios garantistas propios del Estado social y democrático de Derecho.

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