Dulce Monteagud

Diario de un superdotado en un colegio de Almería. Capítulo 7

Dulce Montagudo
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21 julio, 2013.

Lunes, 3 de junio de 2013

Hoy ha venido el niño enfadado con la señorita por lo siguiente: el supuesto “test de madurez” que hicieron el otro día, hoy ha resultado ser parte de un test de inteligencia para diagnosticar altas capacidades, siempre según su señorita.

A dos semanas del final del curso y cuando está acumulando temas y haciendo los exámenes de dos en dos, por lo visto hay tiempo para hacer test de inteligencia (si es lo que realmente es). Bien, pues la señorita se ha dedicado a decir en clase de modo general y mirando a mi hijo, que las pilla al vuelo, que “no es lo mismo hacer un test de altas capacidades en 1º, cuando se le da mucha “vidilla” y creérselo (no conseguimos entender a que se refería con lo de “vidilla”) que hacerlo en 6º y descubrir que no se es lo que se pensaba”.

El niño, por supuesto, se ha sentido aludido, humillado y ofendido y ha venido del colegio más amargado aún si cabe.

Hasta la fecha, el único niño diagnosticado en el colegio como “Superdotado” o “Alta capacidad intelectual” es el mío, dicho por el director del colegio, al ir a solicitar una beca para niños con necesidades educativas especiales.

¡Ah! El bochornoso capítulo de las becas. Resulta que hace años que existen pero el colegio que tiene la obligación de informarnos, nunca lo hizo. Este año me enteré por la asociación de Málaga que existían y como solicitarla. Lo más divertido de estas becas es que se requiere que primero realices el gasto, lo justifiques y luego ..ya veremos si te la dan. Siempre pensé que las becas eran para personas sin recursos que tienen unas necesidades educativas que no pueden cubrir. Pero al parecer no es así. Todos y cada uno de los cursos, actividades y seminarios que encontré son muy caros y nadie quiso matricular a mi hijo a espera de la dichosa beca….luego el niño se quedó como siempre, sin actividades extraescolares por falta de medios. Las becas son un fraude.

Mañana tienen un examen de dos temas muy densos que lleva estudiando mucho (él hasta ahora no ha necesitado estudiar, solo leer). Veremos a ver la nota.

Seguimos tachando los días que faltan para que acabe el curso en el calendario, para animarle a seguir.

No se si he comentado a lo largo del diario, que la señorita (por su cuenta y sin consultarlo con nadie) le hizo un test de dislexia porque estaba convencida de que lo que hace al niño diferente no es su alta capacidad intelectual. Por supuesto, salió negativo, pero ni siquiera me informó de lo que iba a hacer y de que lo hizo. Sólo después de unos meses hablando conmigo “se le escapó”. Ella dice que su hijo es superdotado y tiene en la cabeza que todos los superdotados son iguales, y mi hijo no encaja en tal definición.

Ya me pasó en educación infantil con la Señorita AAA, que aún imparte clase. Me bajé de Internet un cuestionario que tiene la Junta de Andalucía para estos casos, para que lo rellenara con notas sobre la actitud del niño en clase. Aquella señora lo rellenó, después de mucho presionar y decirme que no era su obligación, como si se tratara de otro niño diferente. No lo soportaba por su dinamismo y su falta de respeto a las normas, y sencillamente lo apartaba. Mientras todos hacían cosas, mi hijo estaba aparte jugando o corriendo por la clase.

Debí entonces, intentar cambiarlo de colegio, pero en 1º tuvo la suerte de dar con una profesora totalmente vocacional, mayor y muy, muy inteligente que ayudó muchísimo a mi hijo. Fomentaba su aptitud para la oratoria dándole los papeles más largos en las obras de teatro, les daba información variada sobre literatos, pintores, escultores en fotocopias que mi hijo aprendía de memoria. Sabía captar su atención, y le gustaba ir al colegio. Fue la única época que le gustó ir al colegio.

Gracias a un psicólogo en prácticas que estuvo en ese colegio, y que hizo un test a todos los niños del mismo, descubrimos la inmensa diferencia entre mi hijo y la media.

Aún así, no quisieron hacerle un diagnóstico. Tuve que mentirles, diciéndoles que necesitaba que estuviera “catalogado” para acudir a un campamento de verano para altas capacidades, para que terminaran el test. Aún así, me consta que varias partes del mismo se las quitaron antes de tiempo. La sorpresa de la orientadora, de los profesores y mía fue que, aún así, le salía un C.I. de 143.

La escolarización de mi hijo desde infantil hasta ahora, ha sido una tortura para ambos. Nunca se han admitido mis consejos. Les he llevado bibliografía, enlaces de Internet, cursos, seminarios…y nadie nunca me ha hecho caso.

Esta señora que actualmente le da clase, empezó muy bien, tras el paso por segundo curso y la visita de la inspección por el maltrato al que se sometió el profesor a mi hijo. Pero poco a poco, se ha ido viendo que era tan solo “de boquilla”.

Siempre me ha dicho que tenía material especial para él, pero cuando el niño ha terminado una tarea antes, le ha dado a leer “cuentos clásicos” o le ha puesto a hacer más tarea. Todo esto hizo que el niño terminara perdiendo totalmente el interés.

Continuará…

Dulce Montagudo

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